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miércoles, 18 de julio de 2012

CHRIS ROBINSON BROTHERHOOD-BIG MOON RITUAL


Siempre estoy lamentandome, sobre todo a mi santa, que yo sabbathico die hard fan, nunca conseguiré ver a los sabbath en directo, y ella siempre me dice, veras como si. Este año casi me da un patatús, cuando los anuncian para el Azkena. Comienzo a hacer movimientos, a ver las vacaciones en el curro, como andamos de esto y de aquello, y al final, nada, me quedo en tierra, comiendome los dedos de envidia, y zas, desgraciadamente se suspende, doblemente desgraciada, por la enfermedad de Iommi. Bueno, pues Ozzy a Madrid en junio, que no es lo mismo, pero me vale, también ando loco por ver al madman. Tampoco las constelaciones se alinean lo suficiente para poder organizarme el viaje, y venga ya tio, que suspende el concierto en la capital. Será el puto destino, que si yo no voy, tampoco va nadie.

Y es que el tiempo corre en nuestra contra, mas bien en la de ellos. Porque no queremos ver, al menos en mi caso, que soy un tio de cuarenta tacos que admira a gente de sesenta o setenta, que no se caracterizan precisamente, por haber llevado una vida  sana con una dieta equilibrada, y la vida sigue su curso, con la parca llevandose por delante al que apunta en su agenda, o igual en estos tiempos, lleva un notebook, vete tu a saber, mas vale tomarselo con sentido del humor, que aunque uno admire a B.O.C. y su "Don´t you fear the reaper", cruza los dedos y toca madera, que cuanto mas lejos mejor, no me jodas. Esto sigue su curso, y se iran aquellos que admiramos y nos llevan un para de decadas de adelanto, luego los que casi casan en edad y al final, admiraremos a gente mas joven que nosotros, bueno yo ya lo hago, admiro a los tipos de Appetite for Prostitution, que  son mas jovenes que yo.


Pero es que además, esa admiración por gente que sentó las bases de todo aquello que escucho hoy en dia, no siempre viene de forma directa, también te das cuenta que admiras a gente que continua dicha herencia, poque ellos a su vez veneran a aquellos a los que tu tambien levantas altares, al final todo termina siendo un círculo vicioso, un glorioso viaje de ida y vuelta a aquel lugar donde los acordes son los verdaderos gestos. Por eso estoy rendido ante Chris Robinson, un tio que ya a principio de los 90, con aquel maravilloso "Shake your money maker" cambió de forma inmediata mi manera de entender el hard rock, y me termino de guiar por los caminos de un rock setentero, que por edad comenzaba a descubrir y a evidenciar que allí estaba todo aquello en lo que se basaba mi fe.

Es muy aventurado decir que los hermanos Robinson no volveran a cruzar sus caminos con los cuervos negros, porque lo suyo se ha convertido en un bucle constante al mas puro estilo de la mejor tradición amor/odio que rodea a los grandes duos del rock and roll. Pero mientras tanto, Chris ha adelantado la navidad para regalarnos este viaje al genesis llamado "Big moon ritual", olvidandose de hits o de tiempos que limiten y encorseten las canciones para introducirlas en un formato radiofónico o un video clip, y ha viajado a los dias en que los músicos dejaban correr la imaginación, la genialidad y lo que hiciese falta, haciendo temas que terminaban cuando las propias canciones anunciaban que llegaba su fin, sin preocuparse de minutajes innecesarios.


Ya se intuye con esa portada anclada en los 70 que este disco es especial, y lo es amigos. Desde que lo enchufé la primera vez (y os aseguro que van ya muchas desde entonces), el espiritu de Jerry Garcia se apareció ante mi para invitarme a perderme en los caminos que marcan tanto Robinson como Neil Casal. Aquí ninguna canción baja de los 7 minutos, y ya esa impresionante y preciosa "Tulsa yesterday", once minutos con los que abren esta grabación te deja claro, que este es un disco para los elegidos, aquellos que prefieren ante todo esa música capaz de transmitirte sentimientos.

Es complicado ponerte a desgranar los temas, es preferible perderse en los brazos de "Rosalee" o en ese "Reflections on a broken mirror", que cada vez que lo escucho me pone la piel de gallina y consigue evadirme de estos tiempos donde poner la televisión es vivir en un cabreo constante. Este ritual de la luna llena me transmite paz, tranquilidad, esa sensación de que lo realmente importante no es mirar a la gente a su forma de vestir o de pensar, sino mirarlas a los ojos para descubrir esa paz que mas o menos oculta, todos llevamos dentro.



 Este viaje de rock lisergico y nostálgico no se puede explicar con palabras, solo se comprende escuchando "Tomorrow blues", la intimidad que transmite "Beware, oh take care" o "One hunded days of rain" hay simplemente que escucharlas, perderse y dejarse llevar entre la voz de Chris y la magia de la música. Yo también abogo por una nueva vuelta de los Black Crowes, pero mientras tanto, Chris Robinson y sus Brotherhood me han dejando la semilla para que siga creciendo el rock and roll cada dia mas.

3 comentarios:

Alex Palahniuk dijo...

Muchísimas gracias por la mención, maestro. Sólo nos limitamos a aprender de gente que sabe más y ha vivido más como por ejemplo tú, Chris Robinson, grande entre los grandes. ¿The Black Crowes? Tremendos.

manel dijo...

A mí el disco me ha encantado. Música fuera de todo tiempo, moda o lugar. Música pura. No sé donde leí que de haber nacido en los 70 los hermanos serían un clásico absoluto. Me encanta ser contemporáneo suyo y poder vivir el presente de su música. Saludos!

TSI-NA-PAH dijo...

Un discazo en toda regla!Espero con ganas el segundo este otoño por lo que se dice!
Un abrazo

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