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domingo, 2 de septiembre de 2012

NEIL YOUNG & CRAZY HORSE -AMERICANA


Hace tiempo, una tipa con la que curro, a la que conozco desde hace mas de 20 años, porque casualidades de la vida, era amiga de la novia de un amigo, y a veces nos juntabamos todos. Aclarado esto, me decia que yo era un tipo raro y ante aun mas. ¿Por que?, pues porque cuando nos juntabamos todos (que tampoco eran demasiadas veces afortunadamente) pasabas de nosotras. Coño, es que realmente me importaban una mierda vuestras conversaciones sin sentido y vuestras gilipolleces entre otras cosas. Y es que es curioso como la gente te cataloga, según entras o no en sus estereótipos. Es cierto que a veces (muchas), soy un tipo poco habitual, pero que coño es raro. Soy capaz de pegarme una hora charlando con un tipo al que jamás he visto si me interesa la conversación, y sin embargo, evadirme en un círculo cercano, si el tema ni me va ni me viene.

Y es que muchas veces, es necesario distinguir entre lo que te gusta o lo que te deberia de gustar, o incluso, saber separar los gustos de la objetividad. Si algo he defendido siempre en la música, es que realmente los criterios son nulos, intentar incrustarle una estructura o una teórica es complicado e indiferente. Reconozco que hay gente capaz de desmenuzar una canción y dar una explicación versada sobre si es buena o mala. Yo no, lo mio es mas básico e instintivo, me gusta o no me gusta, me emociona o me aburre, me hace moverme o centrar mi atención rapidamente en otra cosa. No tengo mas leyes fundamentales que esas, lo que no me hace mejor ni peor, simplemente es lo que hay.


Por eso muchas veces defiendo que soy mas fan de canciones y discos, que de estilos y músicos. Trato de ser todo lo posiblemente objetivo, y eso me pasa por ejemplo con Neil Young, no voy a rebatir con nadie que se trata de uno de los grandes de la historia del rock. Pero con su discografia, tiene canciones que guardo en el cabecero de mi cama y otras que destierro al desierto del olvido inmediato. Algo parecido me pasa con sus discos y ademas, para empeorar la cosa, no siempre mis tonadas favoritas del canadiense. Un ejemplo, he oido a mucha gente no hablar demasiado bien de aquel disco, "Greendale", que sin embargo, es de los discos que mas escucho de Young, desde el primer dia que me lo compré. Y el dvd que trae, me parece una gozada, me pasa como con Springsteen. Adoro "Devil dust", otro de esos discos que mucho fan del Boss no termina de encajar.

Pero volviendo a Neil, algo que si he defendido a muerte de èl, es ese empeño por hacer lo que le viene en gana, a pesar de que le ha creado mas de un problema con la industria discográfica. Es algo que le honra y mucho, al menos a mi parecer, por eso, cuando me enteré que junto a esos angeles custodios llamados Crazy Horse, se iba a dedicar a revisitar clásicos del cancionero americano, estaba seguro que lo haria a su manera, por lo que se despertaron todas las alertas y sonaron todas las alarmas, de que este "Americana" se podia meter rapidamente entre esos discos que se conviertan en protagonistas de aquella frase de "¿has escuchado el disco de...?


Young podria haber subtitulado este disco, cualquier parecido con la realidad es pura ficciòn. Vale, no es para tanto, pero Neil ha llevado los temas a su terreno, los ha dotado de ese sabor campestre del que tanto gusta a veces, y lo ha impregnado tanto de si mismo, que a veces incluso cuesta reconocer el original, al menos al pie de la letra. Esto es rock, del de siempre, del que tanto me gusta y por eso estoy disfrutando como un niño pequeño con estas canciones. Desde ese "Oh Susana", con polémica estùpida, porque en el videoclip un niño sale con un cigarrillo, mientras nadie se escandaliza de ver a chiquillos con rifles que compran a los paises del primer mundo matarse en Africa.

Suena directo, fresco, sincero, como cuando una banda de colegas se sube a un escenario para hacer suyo un repertorio de viejas y conocidas canciones. Me encanta la versión de "Gallows pole", y no se queda atrás la de "Jesus Chariot". Por supuesto, es imposible no subir el volumen y cantar con "Clementine", "Get a job" o "Wayfarin Stranger", al igual que cuesta no dejarte llevar por esa casi desafinada "God save the queen", y por supuesto, por la quizás mas parecida al original, y que seguro que a Neil Young le emociona tanto como a mi, "This land is your land", donde Woody Guthrie nos cuenta como deberia ser la verdadera America.


Puede que muchos puristas pongan el grito en el cielo, porque Young ha reconstruido (o deconstruido que esta tan de moda) un puñado de canciones que les pareceran intocables, pero a mi me ha convencido el viejo Neil. Quizás no sea una obra maestra (que a esta altura de la película, nadie necesita), pero si es un gran disco, de esos de los que necesitas hablar con los colegas y echarte al oido mas de una vez, que en los tiempos que corren, ya es mucho. Brindemos por Neil Young, por los Crazy Horse, por el ahorcado de "Tom Dula" y por el viejo rock and roll. Salud.
 


3 comentarios:

Peter Allman dijo...

El día que me anime pondré en el blog mi propia opinión del disco. Los clásicos hay que rejuvenecerlos, pero al mismo tiempo respetarlos. Cosa que no a echo el bueno de Young.
Salud!

Vinyl Solution dijo...

Vaya por delante que admiro a Neil Young y que me gusta que la gente reinterprete el pasado y no se limite a ser un meeo copista de viejos sonidos. Que Young reinterprete los temas no es un problema. El problema es que el disco parece más un ensayo con colegas en el garage que un disco en sí. Es imperfecto, no está acabado y las mezclas son muy... vagas, que parece que no le han puesto ganas. Me hubiese gustado escuchar algo más... redondo, tratándose del regreso de Crazy Horse. Como CD extra de algún otro disco, o una rareza en plan «los ensayos perdidos de NY &CH» hubiese dado más el pego. Eso no quita para que lo siga escuchando a día de hoy. Hay temones ahí dentro, oigan. ¡Saludos!

Johnny dijo...

Como bien afirmas, my friend, lo más admirable del maestro canadiense es ese empeño por hacer lo que le viene en gana, eso le honra. Este disco me tiene atrapado, mucho más que los anteriores, suena tan freso y sincero, como si fuera una jam de amigos, o como apuntan por arriba quizás aparenta inacabado. Quizás por eso mismo me gusta todavía más, porque exprime su estilo hasta el punto de sorprender a la mayoría. Un abrazo.

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