Etiquetas

domingo, 14 de julio de 2013

KING KOBRA - II


Es fabuloso ver como la escena hard rockera sigue viva, tal vez, porque es un mundo que se retroalimenta a si mismo. La mejor prueba es la expectación levantada por la gira de Def Leppard, Whitesnake y Europe, tres bandas con mucha historia a sus espaldas, que en la actualidad, quizas los suecos, en teoria, los de status mas bajo de los tres, son los que están a mejor nivel compositivo, que los otros dos, pero aun así, todo el revuelo organizado demuestra que la gente tiene ganas de seguir fiel a esas bandas y a ese sonido que hizo, hace y hará vibrar a tantos. No sé, por ejemplo, hasta que punto, la respuesta de público seria parecida en una gira que englobara en nuestro pais, por ejemplo a C.C. Catch, Modern Talking y Rick Astley, destinada a un público que suele poner fecha de caducidad a la música.

Por eso comentaba la supervivencia de la escena hard rockera. No se si muchos o pocos, pero puedes ver sangre nueva que se adhiere a la fila de seguidores del hard rock. Lo que a veces me preocupa un poco, es que directamente, se entrá a idealizar los 80, que nadie va a poner en duda la magia de aquellos dias, y la importancia y relevancia de las bandas que dieron vida a esa generación tanto de músicos como de fans. Pero es cierto que ves a veces, como bandas actuales se empeñan en rescatar y repetir clichés de aquellos dias, que incluso las mismas bandas que perduran desde aquellos tiempos han ido dejando atrás, en sus fundas de guitarras bien guardadas, para ir añadiendo matices a su sonido.


A veces no puedo evitar la sorpresa de ver como nuevas generaciones de bandas vienen y van, para terminar muchas rapidamente en el cajón del olvido, de las promesas rotas y de las bandas a reivindicar dentro de veinte años, mientras los viejos rockeros siguen apareciendo, manteniendose y consiguiendo arrastrar sobre todo en sus giras, a viejos y nuevos fans del hard rock, locos por ver en directo a aquel del que han disfrutado en tantos videoclips y viejas grabaciones, porque lo de comprar los discos que van lanzando, ya seria agua de otro costal, que muchos se golpean el pecho con sus colecciones de pulcros mp3's y han olvidado el placer de disfrutar de un libreto mientras escuchas la música.

En ese afán por poner muchas veces en un sitio, que ni siquiera en sus años de esplendro, consiguieron muchas bandas, se mitifica a grupos que vuelven a dar guerra, cayendo en el error, muchisimas veces, de querer que suenen como en aquel hit que colocaron en la MTV en los 80, algo que ni a ellos mismos, muchas veces apetece. Una de esas bandas, que consiguió meterse entre el gran público, gracias a aquel tema que colaron en la banda sonora de Iron Eagle, eran King Kobra. Poseedores de un par de discos excelentes de hard melódico (Thrill of a lifetime y Ready to strike) y algún patinazo como "Hollywood trash", salida de la mente de ese grandisimo bateria que es Carmine Appice, rodeado de una gran banda de músicos y un fantástico entonces, fantástica ahora, vocalista como es Marcia Free.


En 2011, Appice volvia a reflotar la banda, y como vocalista colocaba a Paul Shortino, un tipo cuya voz reconozco que me encanta, que ya habia encarado la dificil situación de sustiruir a Dubrow en Quiet Riot y encaraba esta nueva aventura con King Kobra. Estaba claro, que el timbre de voz de Shortino no es como el de Free, por lo que las canciones no podian seguir esa senda, y en aquel fantástico disco llamado como la banda, quedó claro que Appice abrazaba una nueva etapa mas hard rockera (aqui podeis recordar la reseña). Ahora, junto a la formación original, es decir, junto a Appice, David Michael-Philips - Guitarra, Mick Sweda - Guitarra y Johnny Rod - Bajo, lanzan este "II", curioso título, porque King Kobra ya tienen un disco anterior llamado "III".

Estos King Kobra del siglo XXI ya no buscan hits de grandes estribillos y melosas melodias, lo suyo es el hard rock, con influencias clásicas, esas que ha vivido y ha ayudado a crear el propio Appice, un tipo que sigue tocando con una potencia y destreza brutal, con sus 67 tacos entre baqueta y baqueta. Abre con "Hell on wheels" y ya desde el comienzo, las guitarras de Sweda y Michael Philips son arrolladores, además del sonido de la bateria, donde Appice va a todo trén. ¿Que decir de Shortino?, tiene esa forma de cantar y esa voz, que dota de personalidad todo lo que toca. Cuando la gente tiene clase, no se pierde. Solo hay que escuchar un temazo como "Knock em dead" o "Have a good time" con sus guiños de hard clásico.


Curiosa (y buena) es "The ballad of Johnny Rod", no solo por el título, sino por ese rollo Van Halen que poseen las guitarras e incluso la forma de encarar la melodia por parte de Shortino, con esa bacilada inicial a lo Roth. Guitarras acústicas frente a la rasgada voz de Shortino, dan forma a "Take me back", con un fantástico estribillo y feeling a doquier. De nuevo rollo a lo Van Halen, o mejor dicho a lo Van Hagar con "When the hammer comes down". El rollo mas ochentero sale a la luz con "Running wild", con un Appice y un Rod que están inconmesurables durante todo el disco, junto al trabajo de guitarras, sin grandes estridencias, pero buenisimo, demostrando que estos tipos no necesitan vivir del pasado, ni mucho menos.

"The Crunch" vuelve a tener ese rollo Hagar en la forma de cantar y encarar el tema por parte de Shortino, sacando la banda su lado mas cercano al hard melódico, aunque sin nada que ver con "Never say die" y sus dosis elevadas de melocotón. Este segundo disco de la nueva resurección de King Kobra, va tomando el fin, primero con "Got it comin'", rockero y chulesco, jugando con ese estribillo melódico. "Deep river" vuelve a los cánones de ese hard rock de antes de la mitad de los 80, antes del comienzo del boom, con ese duelo voz/guitarras excelente.


Para terminar, a lo grande, con las guitarras echando fuego en "Don't keep me waiting", y la excelente "We go around",  demostrando que el hard rock sigue ahí, con ganas de seguir vivo y con gente capaz de seguir manteniendo la llama viva. King Kobra se han sacado de la manga, a mi parecer, un grandisimo disco de hard rock, donde demuestran que tienen para largo sin son capaces de seguir llevandose entre ellos y tener paciencia con las mil y una movidas de Appice. King Kobra ya no son esa banda que colaba temas de a.o.r en las radios, porque ni a ellos ya les interesa, ni las radios mainstream hacen puñetero caso al hard rock en la actualidad.

4 comentarios:

Orlando dijo...

Uff, por el nombre , hubiera dicho que es un juego para la play o algo así, estoy menos puesto en hard rock de lo que yo creía .

Carlos Tizón dijo...

jajajajj no jodas, pues si que hubiese sido un buen nombre para un juego. Si no conoces su faceta ochentera busca el video de Never say die

orlando dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Orlando dijo...

Lo haré , je je .

entradas relacionadas

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...