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domingo, 4 de agosto de 2013

JAMES CHRISTIAN - LAY IT ALL ON ME


El nacimiento de Frontiers Records a final de los 90 supuso un soplo de aire fresco para el hard rock melódico, mas bien un huracán, puesto que el sello italiano, volvió a poner en la parrilla de salida a muchas bandas que después del boom del hard, habian sido muchas de ellas incluso ridiculizadas y quedando para el fan de siempre que se resistia a perderles la pista. Además, desde Frontiers, se apostó por nuevas bandas o proyectos con veteranos músicos. Personalmente, durante la primeros años de la primera decena del siglo XXI, disfruté mucho de los lanzamientos del sello, que ponian en tus manos discos con mucha calidad repletos de melodias deudoras de otros tiempos. Pero también llego un momento, en que muchos de los discos y proyectos apadrinados por el sello de Serafino Perugino comenzaron a sonar demasiado parecidos.

El repetir una y otra vez músicos en distintos proyectos y el excesivo protagonismo tomado por Dennis Ward, termino consiguiendo que empezase a filtrar todo lo que venia de la discografica con sede en Napoles y a ir dejando pasar de largo muchos discos, cuyas canciones sonaban demasiado a otras cosas que habian visto la luz discograficamente no hacia demasiado tiempo. Aun así, hay que elogiar que pusieran encabezando grandes proyectos a excelsos vocalistas como Joe Lynn Turner (los discos con Sunstorm son de largo, de lo mejor que ha grabado el vocalista en los últimos tiempos) o Danny Vaugh, cuyo primer disco con From the inside en 2004, he escuchado hasta la saciedad. Además, también tengo que agradecerles, que volvieran a poner en circulación uno de mis grupos favoritos de los 80, House of Lords.


Cuando la gente cuenta las alabanzas del hard rock de los 80, nunca entiendo porque House of Lords no están siempre en boca de todos. En unos años de grandes discos, canciones y bandas, donde también se colaron demasiados sucedaneos, mediocres y enchufados, habia bandas que eran realmente especiales, y por todos los demonios, que House of Lords eran una de ellas. De la mano de Greg Giuffria, sus dos primeros discos están llenos de canciones con mayusculas (también Demons Down es un discazo, pero en mi opinión, un poquitín por debajo de los anteriores), y mucha parte de la culpa de ello, la tenia el vocalista James Christian, (y permitirme que no me olvide del guitarrista Lanny Cordola, y por supuesto de Dough Aldrich en el segundo), cuya voz, le hizo convertirse rapidamente en uno de mis cantantes favoritos del hard rock más melódico. El caso es que House of Lords, con mil cambios de formación (ya ni Giuffria está con ellos) han seguido grabando discos, todos de un grandisimo nivel, desde 2004 en que volvieron a escena.

Además James, aunque no se ha prodigado demasiado en su carrera en solitario, (grabó el primer disco en el 95, el segundo en 2004 y ya hastá 2013), también ha dejado constancia de su buen hacer fuera de la banda. Posiblemente este tipo sea de los mejores cantantes que ha dado el rock de corte más melódico, porque posee esa mezcla complicada de encontrar, de tener una gran capacidad para las canciones melódicas pero sin sonar empalagoso. Al menos para mi, claro, que soy de corte mas bruto. Y de nuevo, Christian lo ha vuelto a conseguir, porque se ha sacado de la manga, un pedazo de disco, ochentero diran algunos, siguiendo la mejor tradición del hard melódico recalco yo, lleno de buenisimas canciones con su voz como protagonista pero sin dejar la música en un segundo plano.


Ya desde la inicial "Lay it all on me" con esos coros deja claro por donde van los tiros. Aqui no hay sorpresas que valgan, sabemos a lo que hemos venido y estamos satisfechos. La melódica "Sacred heart" es una de las joyas de este disco, con esas guitarras tan ochenta y esos coros que te hacen gritar por fuerza el estribillo. Con tan solo dos temas, la cosa marcha de maravilla. Teclados en primera fila para "Day in the sun" y esas guitarras entrando con fuerza en el estribillo. A.O.R. con mayusculas es lo que encontramos en "Believe in me", que podria ser parte de la banda sonora de cualquiera de aquellas pelis que veiamos en los 80 con Michael J. Fox o Tom Cruise. Soberbio Christian, como solo la gente como él es capaz de hacer.

Coño, esos teclados iniciales de "You're so bad" me han sonado a nuestros Sangre Azul, en un tema más rockero, desenfadado y un puente al estribillo fabuloso. Energia concentrada en las guitarras es lo que nos pone en bandeja "Don't come near me", de esas canciones que pones el coche a todo volumen y te la suda que piten los de detrás porque no arrancas hasta que no termines de cantar el estribillo. "Let it shine" vuelve a dar protagonismo a los teclados, en un buen medio tiempo, en el que este tio consigue que no se haga meloso a pesar de la cantidad de melodias que contiene, que a gusto se le nota a James en temas como este.


Dale Caña James, y lo hace, de que manera con "She's all the rage", un trallazo redondo de hard rock, de esos tirados hacia delante, con unas guitarras durisimas, y es que el trabajo de Jimi Bell es de nota durante todo el disco. Otro de mis temas favoritos, y a riesgo de ser pesado, escuchad a fondo esas guitarras. Si a estas alturas de la vida, alguien me preguntase que es el A.O.R., rock melódico o como coño querais llamarlo, con este disco en el mano, le pondria "Sincerely yours" para que se borrasen  para siempre todas las dudas que pudiese albergar. Mas actual suena "Another shot in the dark", con ese riff fortaleciendo el tema y Christian sin forzar la maquinaria, dejando constancia de su clase.

Cierra "Welcome to your future", rockero, rabioso, dentro de las circunstacias claro, quizás el tema más "Frontiers" del disco, pero pleno de la pesonalidad del vocalista, con un estribillo donde los teclados llenan de magia las melodias que salen de los coros. Vaya manera de terminar un disco. Sin lugar a dudas, James Christian es uno de los grandes de esto, y eso no se demuestra con palabras, sino con discos como este. Ha sabido conjugar con acierto fuerza y melodia, sacando su cara rockera y melódica, y por supuesto con un trabajo de Bell a las guitarras, que no se puede dejar pasar. Por cierto, os preguntareis que hace aqui una foto de Robin Beck, pues primero porque me apetecia, segundo porque mete coros en el disco y tercero porque es la señora de James Christian, para que veais que al tipo, el buen gusto no solo se le queda en las canciones.

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