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jueves, 24 de octubre de 2013

ALIAS - SOMEKIND OF LULLABY


Carlos Macías, voz de Maggot Brain, se transforma en Alias en su primer disco en solitario, donde revisita esas canciones que significan tanto para él de forma intimista y como regalo para sus hijos.

Permitidme que comience con lo que cuenta el propio Carlos Macías en el libreto de este “Somekind of lullaby”, porque resume perfectamente esta grabación del vocalista de Maggot Brain, una de las bandas más grandes de este país, algo que digo con convencimiento y estoy dispuesto a batirme en duelo con quien me lleve la contraria:

Queridos Jara, Eric y Dylan: Esto que tenéis en las manos ha costado tiempo y trabajo. Ha sido muy divertido hacerlo pero ha costado mucho sacarlo adelante. Papá lo ha hecho para vosotros, para que entendáis por que ama la música…….Disfrutad de lo que os entre a la primera y dad una oportunidad a lo que os cueste entender. Papá ha hecho este disco para vosotros, pero no lo ha hecho solo. Nada se puede hacer solo, es importante tener amigos y cuidarles, aprender de ellos y respetarles…… Si sois generosos con la gente, la gente será generosa con vosotros. Si sois generosos con la música, la música será generosa con vosotros….

Carlos se ha encerrado con un puñado de amigos, mucha paciencia, apoyo y fé en la música, para sacar este disco lleno de grandes canciones que significan mucho para él. ¿Y se puede transmitir tanto con las canciones de otros?, os preguntareis, pues si, cuando las sientes como tuyas, y este es el caso. En este legado para su sangre, para sus hijos y para todos nosotros, entrometidos espectadores que nos aprovechamos de su intimidad pública en forma de canciones, para hacerla nuestra, Carlos se ha apoyado, espalda contra espalda, garganta junto a manos, en Abraham Benítez, con su piano, teclado y bajo, para grabar estas 12 canciones.



Carlos es el alma y espíritu de este disco, con el imprescindible apoyo de Abraham, pero como bien dice, hace falta amigos para que bombee el corazón, y él se ha rodeado de ellos. No me canso de escuchar este “Some kind of lullaby”, desde esa inicial “Thunder road” de Springsteen, que suena intensa, emotiva y plena de fuerza, con acordeón y violín embelleciéndolo aún más. Saltamos a Sam Cooke y su “A change is gonna come”, íntimo, saliendo de la garganta, pero proveniente de algún lugar entre el pecho. Casi sin recuperarte, ese piano te mete en vena “Jumpin’ at shadows” de Fleetwood Mac, con sabor a viejo club de jazz.

Yo respeto muchísimo a esa gente que con cada palabra o cada gesto te dan una importante lección, sin pretenderlo, simplemente porque toda su sapiencia se transmite por si sola. A una de esas personas, le puse “Wild Horses” y su respuesta fue “esta versión solo la mejoran los mismísimos Stones”, con eso ya tengo de sobra. Con “Ol’55”, Carlos rescata al viejo Tom Waits y por si fuera poco, salta hacia The Replacements, con un magnifico sonido de piano que tiende esa alfombra para que Carlos nos regale una fantástica “Skyway”. La cara B (este disco también ha salido en vinilo, afortunados aquellos que lo atesoreis), con un homenaje a alguien que nos dejó no hace demasiado, y que es inmortal, gracias a canciones como “After midnight”, que suena cruda, incluso diría que oscura en cierto modo.

No podía faltar el canadiense más universal, Neil Young, que se transforma en la voz de Carlos, para que suene un impecable “Thrasher”, convertida en himno. Llega el turno de Slade y “How does it feel”,con esa flauta y el juego vocal que acompaña el grandísimo trabajo que hace Abraham Benítez en este disco. Evidentemente, Carlos lleva el protagonismo con su voz, con todo el feeling que es capaz de almacenar y extraer en cada estrofa, en cada estribillo, pero no sería justo, dejar de nombrar a Abraham, cuyo sonido se convierte en autentica referencia. "Heard it through the grapevine" de Marvin Gaye, con esos maravillosos coros femeninos, se te cala hasta los huesos.


En un disco como este, que mejor invitado que Leon Russell a través de su “A song for you”, que va mostrando la puerta de salida de una grabación que nunca quisieras que dejase sonar. Pero lo hace con “Who’s knocking” de Jeremy Spencer, tras la intro a cargo de la hija de Carlos, marcándose el “Satisfaction” de los Stones. Que buen disco, pero que bueno, de verdad. No me canso de escuchar este disco de Alias, y de emocionarme con cada escucha. Cuando llegue el día, imagino que más pronto que tarde, que mis dos hijos, me pregunten por que amo tanto la música, los llevare al rincón de la casa donde viven mis discos para que sientan su magia, y les pondré este disco, dejándolos solos, para que pueda comprender lo que es, este veneno y esta locura. ¿Qué cómo se puede contar esto con la voz de otro?, pues es fácil, cuando como lo canta y lo que canta, lo sientes tan tuyo y te identificas con él.

4 comentarios:

PUPILO DILATADO dijo...

Qué buen gusto ha tenido Carlos, ¿Cómo me puedo hacer con el álbum?, supongo que a través de la web de Alias, no?.

Me ha gustado mucho la dedicatoria para sus vástagos. Así se siente la música.

Rockologia Twit dijo...

Qué buena entrada. Un poquito de mucho amor con buena música. Yo también quiero el álbum.

stoodupmelodica dijo...

Me gusta mucho tu entrada, es melodiosa. Le echaré un vistazo a tu elección.

Por cierto he hecho como mío un consejo en cuanto a no acomodarse en la música.

Debe ser la zona de confort de la que hay que salir, para encontrar más.

gracias por compartirlo.

Ángel

stoodupmelodica dijo...

Me ha gustado mucho la canción y la voz es muy rockera, me recuerda a la de Pearl Jam.

un saludo

Ángel

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