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martes, 12 de noviembre de 2013

DEATH DEALER - WAR MASTER




Aunque el heavy metal desde hace ya un buen tiempo, ese que habla de dragones a no ser, que sea en la voz de Ronnie James Dio, me ha ido alejando de ciertas propuestas, pero cuando un disco suena a esos ritmos de final de los 80, acelerados, con riffs a la velocidad de la luz y una sección rítmica más impenetrable que un muro de hormigón.... venga, va, pesado, dejate de rollos y ve al grano, para decir que te has topado con un disco de heavy metal a la vieja usanza.... pues si, y no voy al grano, porque ese no es mi estilo, ese es el de otros, más capacitados y preparados que yo, que lo mio es ser un pesado que habla de lo que le gusta o de lo que no, y mira tú por donde, que se moleste el que quiera, pero voy a decir, que por ejemplo, lo que hizo Ross The Boss en Manowar, vale por todo lo que han hecho después y lo que les queda por hacer.


Por eso, cuando el vocalista Sean Peck (Cage) y el guitarrista Stu Marshall (Empires of Eden), deciden montar una banda de heavy metal a la vieja usanza, sin artificios ni historias, que beba de todas las influencias del mejor heavy de los 80 y tocado a toda potencia, convencen al bateria Rhino (Manowar/Angels of Babylon) para que se embarque en esta historia llamada Death Dealer. Pero no queda ahí la cosa, hace falta peña con más pedigrí, y se traen al bajista Mike Davis, que ha tocado con los Lizzy Borden y con Halford, y para la otra guitarra, al puto dios del heavy metal, Ross The Boss, cerrando un círculo inmejorable. ¿A que suena esto?, pues junta todos los nombres anteriores, imagina alguno más, y ahí tienes este "War master".

"Death dealer", la canción, es un cañonazo a los Judas de Painkiller, con un Sean Peck, que se marca una labor vocal durante todo el trabajo memorable, y la banda lanzada en una carrera sin piedad. No busqueis originalidad, ni la nueva apostasía que habra el camino hacia el nuevo mesías del heavy metal, este es un disco para levantar tu puño y terminar con las cervicales destrozadas de tanto mover la cabeza. "Never to Kneel" suena más, ¿europeo?, o deberia decir alemán, pero no penseis en bandas de power metal, sino en gente como Grave Digger, Running Wild o incluso algo de Accept en el estribillo. El tema título es puro speed metal, la bateria es una ametralladora y Sean parece que se va a dejar la garganta en medio de la batalla.


"Children of flames" parece que nos va a dar un respiro, con esos apergios, y esa melodia, que a mi se me hace deudora de Maiden. Vaya riffs los de "Curse of the heretic", que me han recordado a Andy Larocque, en un ejercicio de puro heavy metal, pero es que la voz a veces, incluso parece hacer un guiño a King Diamond, sin caer en los infernales agudos del danés. Ross y Stu son la linea conductora con sus riffs, enormes, gruesos como en el caso de "Hammer down", donde de nuevo nos meten en ese flashback a los 80. A loro con "Devil's mile", ese épico inicio, muy a lo Manowar de la era Ross, para convertirse en un himno a lo Judas, de esos que te hacen levantar tu puño y hacer el signo de los cuernos.

Si le ponemos este disco a cualquiera que haya vivido o conozca el heavy metal de los 80 y primeros 90, seguron que sacan mil influencias. Judas, Crimsom Glory, Manowar era Ross The Boss, lo que demuestra lo importante que fue el guitarrista para la banda en aquellos dias.... algo que queda claro en "Liberty or death", aunque la huella de Halford y cia sigue presente durante todo el disco, sobre todo por la voz. "Heads, spikes, walls" tiene un riff potentísimo, con la sección rítmica desbocada, casi rozando musicalmente el thrash y con un Sean derrochando facultades. "Wraiths on the wind", es repetitiva, machacona, es....heavy metal, quizás flojea un poco para mi gusto, pero sigue dando el nivel.


Mas ritmos a lo Judas en "Judge, jury and executioner", como si les fuera el alma en ellos, veloces, acelerados y durísimos. Cierran con "Triumph and victory",  destacando de nuevo el trabajo de Stu y Ross, en una canción de orientación a la Alemania de final de los 80, a esos primeros Helloween, a ese speed metal que a más de uno nos volvió locos. Este disco de Death Dealer no va a revolucionar el mundo del heavy metal, ni va a conseguir, que todos aquellos que aprovechan la más mínima oportunidad para despreciarlo, corren hacia el viento, buscando convertirse en la fé metálica, pero para aquellos que les gusta el old heavy metal, seguro que van a saber disfrutarlo.

2 comentarios:

bernardo de andres herrero dijo...

Habra que probar este potente destilado.1270

Orlando dijo...

A primera vista , parece un comic .

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