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lunes, 4 de noviembre de 2013

SERIE Z 2013 DIA 1. WHERE I BELONG





"El reloj de la suerte marca la profecía..." cantaban Alarma, y la mía pasa por la obligada cita anual con el Serie Z, preparado para la primera de dos jornadas de rock and roll,  para dañar aún más mis ya perturbados oídos. Aunque la edición de este año, comenzaba a quemar la ciudad a eso de las cuatro de la tarde, era sobre las seis y media, cuando cruzábamos el umbral de la Sala Paul, en nuestra peregrinación hacia el santo grial de los sonidos eléctricos. Se palpaban las ganas en el ambiente, cerveza y sudor, mezclados ante el murmullo de las charlas, y los encuentros con aquellos, cuyo saludo frente a un escenario, se ha convertido en costumbre y liturgia necesaria. Lo primero es lo primero, y la pasión por la música se comparte mejor, con el calor de aquellos cuya locura tiene la misma medicación que la tuya, aquellos que forman parte del recuerdo de los shows vividos, tanto como los que te dan su poder desde encima de un escenario. Cual trio calavera (esos Juan, Ismael y el nota que escribe esto), nos uníamos para el aquelarre eléctrico, con nuestros camaradas de primera fila, conversaciones y buenos ratos durante los conciertos (Lolo, Marta, Jose Luis), y el saludo obligado y deseado a la gente que respetas (siempre un placer D. Manuel). Entre charlas, historias y anécdotas, se comenzaba a vislumbrar movimiento en el escenario, daba el pistoletazo de salida para este confeso Zhead.



HEAVY METAL KIDS

El anuncio de la incorporación de los HMK al festival, fue un gran subidón. Posiblemente, no tan reconocidos como debieron, forman parte de la historia de ese germinal hard británico, del que soy un auténtico incondicional. Tan solo Cosmo continua como miembro original, por lo que, era una autentica incógnita lo que nos íbamos a encontrar sobre el escenario, pero evidentemente, las ganas de disfrutar de esas canciones, oídas y aprendidas, de la voz del fallecido Gary Holton, eran inmensas. Hace unos meses, HMK incorporaron un nuevo vocalista, Paul Menzi, proveniente del prog rock, lo que aumentaba mi curiosidad, por ver como se desenvolvía con las canciones de la banda. Y madre mia, siempre he defendido que los músicos británicos tienen ese algo especial, y por todos los diablos, que salí más convencido aun. Con muchas ganas, se lanzaban a tocar los clásicos del grupo, con un inmenso Menzi, demostrando esa casta especial de vocalistas británicos de hard rock. Desde el primer momento, se hicieron con la gente, y es que no era para menos. Repasaron su repertorio, con clase, elegancia y muchísima fuerza. "Hit the right button", "Rock candy", "Hanging on", "Rock and roll outlaw"...con un Justin McConville que cargaba toda la atención visual sobre él con sus saltos, y que incluso se marcó a capela el "Two minutes to midnight" de Iron Maiden, terminando de ganarse un lugar en el corazón rockero de la mayoría de los que andábamos por allí. Cosmo y Ronnie Thomas, miembros originales del grupo, ponían ese temple que solo muy pocos son capaces de poseer, mientras en la batería Keith Boyce, daba ese empujón necesario para imprimir tanta potencia a las canciones, y por supuesto, quiero volver a nombrar a Paul Menzi, que dio un auténtico recital, haciendo las canciones suyas. Grandísima actuación, de esas que te hacen creer aún más en el rock and roll, y que se me hizo cortísima y me dejó con ganas de seguir disfrutando con la banda, quienes por cierto, estuvieron toda la tarde/noche entre la gente, charlando y fotografiándose con todo aquel que se acercaba a ellos, en especial un Paul Menzi muy simpático. Que gran cantante, coño.



SEX MUSEUM

Cerveza en mano, comentado el gran sabor de boca que me habían dejado HMK, llegaba el turno de la que posiblemente, sea una de las mejores bandas de rock que ha dado este país. Tenía muchas ganas de volver a encontrarme con Sex Museum, habían pasado ya un buen puñado de años, desde la última vez que disfruté de ellos en directo, y sentía la necesidad de volver a reencontrarme con su música, más allá de sus discos. Tíos, estos tienen lo que hay que tener, que manera de ganarse la gente y comerse el escenario desde el segundo uno. Con un Fernando, que es el puto maestro de ceremonias, el puto amo del putoamismo, sus parrafadas frente al micro, son el complemento perfecto a la magia en forma de rock and roll que sale de los instrumentos de Sex Museum. Tras contarnos lo que significaron Deep Purple para ellos allá por el ochenta y tantos, fusionan de una manera magistral "Smoke on the water" con "Fight for your rights to party" de Beasty Boys ante el delirio general, y mío en particular, para convertir el concierto en un viaje sin marcha atrás, haciéndonos tocar el cielo. Son una máquina perfecta, entre anécdota y anécdota que Fernando va dejando caer, se adueñan del escenario, del festival y de lo que les pongan por delante. La gente entregada, cantando sus canciones y ese aura en la banda, de sabemos que lo tenemos y sabemos como sacarlo, que está al alcance de muy poca gente. No hay dudas, para mí, Sex Museum fueron los grandes triunfadores del primer día de festival, y si hubiesen tocado otras dos horas, hubiésemos seguido disfrutando más aún. De momento la cosa no podía ir mejor.



VALIENT THORR

Directos desde Venus hasta el escenario del Serie Z, llegaban Valient Thorr, y con ellos llegó la locura generalizada. Viendo la reacción de buena parte de la gente, concentrándose cerca del escenario, estaba claro que eran una de las bandas más esperadas. Suya era la labor de poner la faceta más dura de este año, con su sonido áspero y contundente, rozando a veces el stoner mas metálico y reminiscencias thrashers (no en vano, Anthrax siempre han sido una gran referencia para la banda). Tras la salida al escenario de la banda y la intro de rigor, Valient Himself, vocalista del grupo, hacia entrada, cual sumo sacerdote de Venus, con una túnica verde y esas botas rojas de pressing catch. Tras un par de poses "místicas", comenzó el apocalipsis en forma de duros riffs de guitarras y un batería que parecía abrir las mismísimas puertas del infierno. La banda parecía poseída sobre el escenario, y eso se contagió sobre la gente que se agolpaba contra la valla en un frenético baile de sudor y golpes. Valient Himself pide que se abran las aguas de fans que tiene en frente, para saltar entre el público, sentarse en el suelo, invitar al resto d gente a sentarse a su alrededor y remar en un imaginario barco que los lleve a Venus, de donde dicen proceder. Apenas una hora, intensa, que dejó secuelas en más de uno y el ambiente caldeado a la vez que a la mayoria de la gente más que satisfecha.



ULI JON ROTH

Si entre banda y banda, apenas tuvimos que esperar unos 15 minutos, tras Valient Thorr, la salida de Uli Jon Roth se demoró aproximadamente una hora. Voy a decir algo que quizás no quede demasiado bien, pero yo nací en el 72 y me metí en este rollo allá por el 84, es decir que crecí con "Blackout" o "Love at first sting", por lo que mi guitarrista de Scorpions, junto a R. Schenker, siempre será Mathias Jabs, pero Roth forma parte de la historia de la banda alemana. Además lo vi hace un puñado de años teloneando a U.F.O. y disfrute muchísimo de su concierto, por lo que las expectativas eran bastantes altas, pero pronto se desinflaron. Banda con dos guitarristas más, uno de ellos su hijo, bajo, batería, teclista (por cierto el de Gamma Ray) y un fantástico vocalista del que solo pudimos disfrutar en condiciones, en una de las canciones, cuando Uli se retiró unos momentos dentro. Y es que la guitarra del alemán, a un volumen brutal, lo tapaba absolutamente todo, no dejando escuchar a ninguno de los componentes de la banda, por lo que al tercer o cuarto tema, ya me estaba cargando bastante. Solos y más solos, mucha técnica por parte de Uli y por supuesto, canciones históricas, pero que el guitarrista, solo transmitía frialdad.  Decepción por mi parte, y por la de muchos con los que fui comentando la jugada. Lástima, porque la oportunidad era inmejorable. Así, con los oídos saturadísimos, sobre todo por la sobredosis de volumen de la guitarra de U.J.R., tomábamos el camino de regreso, a las dos y pico de la mañana, pensando en lo que se venía al día siguiente (y en que me tenía que levantar a las seis para ir a currar).

1 comentario:

PUPILO DILATADO dijo...

Gran crónica bro'!! Cómo me hubiese gustado estar y degustar de esas charlas con los colegas de siempre, por el mismo motivo de siempre, el bendito R'N'R!!!.

Compruebo que Heavy Metal Kids cumplieron tus expectativas. Lo de Sex Museum...no es no que sea de este mundo, eso sería exagerar, pero lo suyo no es de este país nuestro de pandereta y cerveza. Los ví a principios de verano en un festival y lo pusieron todos patas arriba, con permiso de los Mambo Jambo de Dani Nel.lo.

Lo siento por lo de Uli.

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