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domingo, 16 de marzo de 2014

POR AMOR A LA MÚSICA. JASON THIRSK/PENNYWISE -ABOUT TIME-






Llevo una semana bordeando el estress muy seriamente, situaciones de la vida que se van dando cita a su momento, y cuando coinciden juntas en la sala de espera, te colocan los niveles más alto de lo recomendable, ocupando tu cabeza en un continuo ronroneo, que casi no deja espacio, para el resto de cosas, que te sirven como válvula de escape, como es escribir en el blog, que habreis comprobado, que esta semana, casi no ha tenido actividad. Pero afortunadamente, aunque el mar esté bravio, finalmente, siempre consigo acercar mi barca a la orilla, amarrar y borrar de mi cabeza cuando será el siguente embite, que ya habrá tiempo, en el momento necesario. Así que esta mañana me he ido a hacer deporte, y a la vuelta, venia escuchando mi viejo reproductor, uno de esos que heredé de mi tio, y que es un tocho que pesa un quintal, nada que ver con ultraligeros reproductores de hoy en día. Ahí siempre llevo metidas muchísimas canciones que me gustan, y que suena al azar, a capricho del destino, o del mecánico sentido de la oportunidad que tiene el aparato de marras.


Mientras llegaba ya a casa, a comenzado a sonar Paradise City, y cuando Axl cantaba aquello de "Take me down to the paradise city, where the grass is green and the girls are pretty, I wont you please take me home", ha saltado un resorte en mi cabeza, ha dejado de ser noche para que el sol anuncie la luminosa mañana. Y he llegado cantando a casa, a mi cuidad paraiso. Me he duchado, me he puesto la camiseta de mi equipo, y mi hijo al verme, se ha puesto también la suya. Mientras Lemmy, nuestro gato, paseaba su lomo rozandose contra mis piernas, me he puesto a exprimir naranjas que cogimos el otro día del arbol, zumo para todos, y me he sorprendido cantando Paradise City, y pensando, que aunque nos perdamos en laberintos, al final la vida es tan facil como que dos y dos son cuatro, que muchas veces, el triunfo no solo depende de los ceros en tu cuenta corriente, los títulos en tu pared o las palmadas en la espalda, la felicidad está más cerca de cosas más sencillas y diarias.


Y ahora, trás semejante explosión de jubilo y alegria, quien se pone a escribir sobre esta ronda de P.A.A.L.M., donde la muerte is in the air, y mi primo Vinny,  por si fuera poco ha decidido elegir el suicidio a base de disparo, como punto de encuentro semanal de este grupo de fanáticos. Pues nada, pero mientras él se ha decantado por el lugubre black metal, con el suicidio de Dead vocalista de Mayhem, de quien por cierto, y hablé también hace tiempo, debido a ese bootleg cuya portada, es la foto del vocalista con los sesos fuera y las muñecas cortadas, podeis recrearos pinchando aquí. Encima Pupi, se lanza hacia una de mis mujeres favoritos, que desgraciadamente, también decidió volar por la via rápida, Wendy O Williams, así que yo me he decantado por Jason Thrisk, bajista de Pennywise.

Los californianos, son una de esas bandas que formaron parte de ese revival del punk/hardcore norteamericano de mitad de los 90, acercandolo a posturas cercanas al gran público, aprovechando las enseñanzas de Bad Religion. Junto a NOFX, Green Day. Offspring o Rancid (aunque estos últimos, para mi gusto, están por encima de muchos de los del estilo), por ejemplo, cada uno con su indiosincracia y su lugar espacio temporal, pero dentro de esas canciones rápidas y a la vez, melódicas. Formados en el 88, formaron parte de la escuderia de Epitaph , que fue uno de los sellos que dió un gran empujón a todo este tipo de bandas, sobre todo en Europa. La historia de Jason, no es demasiado diferente de la de cualquier "chico rock and roll", sus sueños se iban haciendo realidad, su banda conseguia éxito, sus canciones eran adoradas por cantidad de chavales y la fiesta era un habitual diario.


La mitad de los 90 era el maná del revival del punk californiano, del hardcore melódico, o como coño lo querais llamar, y Pennywise no querian perder la oportunidad, así que en el 95, lanzan "About time", el disco que estaba llamado a consagrarlos, como algo más que otros niñatos apuntados al carro de la moda. A base de ritmos fuertes, rápidos, como la inicial "Peaceful day", toda una declaración de principios o la potentísima "Waste of time", con esos riffs aceleradísimos, que los alejaba de la comercialidad de gente como Green Day. El disco vende muy bien en círculos aun independientes, y los lleva a aparecen en aquel recopilata llamado Punk-o-Rama que les sirve como pasaporte hacia Europa. Canciones como "Every single day", "Same old story" o "Try", son credenciales sobrados para conocer a la banda.

Pennywise están en boca de todos, por sus discos, sus directos y los escándalos. El guitarrista Fletcher Dragge la va liando allá por donde pasa, y todo eso, no hace más que acrecentar su fama, e intentar definir que no son otra banda atraida por la MTV, sino por el rock and roll. Mientras tanto, Jason tiene cada vez más problemas con el alcohol. Mientras la banda sube a los olimpos, el va bajando, rodando escaleras abajo, hacia el abismo de los infiernos del alcohólico. La situación se vuelve caótica, Jason ve como todo se le desmorona, por lo que decide abandonar el grupo e intentar poner algo de equilibrio en su vida, salirse, desintoxicarse, con la promesa de volver a colgarse el bajo y seguir tocando con su banda.



Pero desgraciadamente, la vida real no es como las pelis o los libros, no siempre el bueno se lleva a la chica, ni las cosas se solucionan. A veces todo se va a la mierda, y eso también forma parte de ser "Mr. rock and roll". Jason no pudo vencer a sus demonios internos en forma de botella, y además, la depresión le dio ese abrazo del que es tan dificil escapar. Sus compañeros estaban de gira, pero él, no conseguia ver ese camino que lo llevase hacia la luz, hacia los focos, o a donde fuese, lejos de ese estrecho pasillo sombrio en el que se le estaba conviertiendo todo. Con 28 años, y después de una noche de borrachera, decidió poner fin a todo, subir su nombre a la leyenda de los que perdieron en el camino dorado del rock and roll, y encañonandose el pecho, se acabó todo. Su novia le encontraría al día siguiente, al parecer murió desangrado, y por internet corren fotos de aquello, que habrá a quien le interese, pero que yo no pienso poner aquí. La banda siguió adelante, pero Jason, se unió al club de los que vivieron rápido y murieron jovenes.



7 comentarios:

TSI-NA-PAH dijo...

Estoy en Madrid y ya no se a quien le toca, etc...Me estoy haciendo un lío con el juego.
En fin, no sabia que Jason se hubiera quitado la vida, también es verdad es que nunca he escuchado a Pennywise aunque se quienes son.
A+

21st Century Schizoid Man dijo...

Pennywise... Una de esas asignaturas pendientes que tengo desde que el mundo es mundo. Le echaré un vistazo a este disco. Un abrazo, Carlos.

Vinny Gonzo dijo...

Me alegro de que consigas llegar siempre a la orilla "premoh". Esos momentos de tranquilidad, tan simples y a la vez tan mágicos, son los que componen la vida.

Pennywise siempre fueron más de la cuerda de Rancid que de NOFX o The Offspring (a Green Day ni los cuento, no puedo con ellos). No sabía que su bajista se había suicidado, una pena, desde luego. Qué malo es el alcohol también, por mucho que se empeñen en demonizar el resto de "drogas".

Un abrazo tío, que se mejore todo

Carlos dijo...

Siempre es bueno refrenar el flujo de lo cotidiano y dedicarnos a nuestras aficiones, salvíficos retiros para luchar contra el hastío. Muy buen articulo. Saludos

bernardo de andres herrero dijo...

EN CAMBIO YO FUI MÁS DE rancid que de Pennywise pero estube a punto de seleccionarlo el problema es que los vierjos casetes dónde los tenia grabados aún no dí con ellos por lo cual imaginaba que alguno de vosotros iba a refrescarme la memoria de una época de mi vida dónde estaban esos punkies

PUPILO DILATADO dijo...

Tambien los sopesé Norty! pero teniendo delante de mi pantalla el nombre de W.O.W. supe que nada ni nadie me iba a desviar de hacerle el tributo que Wendy merece.

En el caso de Pennywise, nunca me he metí con ellos más allá de este disco, quizá me gustaron más Bad Religion y los veía algo clónicos o quizás es que Rancid me volvieron loco con ese "...And Out Come the Wolves". Lo estoy escuchando mientras te escribo y son muy buenos, la verdad.

Esa introducción es la leche, yo también estoy viviendo unos días bastante estresantes en varios sentidos y es cierto que deberíamos de hacernos la vida más fácil. Eres un poeta Norty!

Josi dijo...

Pennywise, joder, creo que los vi en un van warped tour, el primero que vino a España. Les hice casó entonces, despues poco, no eran mi estilo por entonces. Les daré una oportunidad ahora. Una pena lo de estos músicos que se van de esta forma siendo tan jóvenes. Muy buen post , Carlos, un saludo.

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