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miércoles, 30 de abril de 2014

DE ROCK STAR A COLEGA DE BARRA


Que el mundo de la música ha cambiado, ya lo hemos dicho, redicho, hablado, debatido, inventado y supuesto sobre el qué, cuando, como y por qué. Pero no solo ha cambiado todo alrededor de las bandas y las discográficas. Desde siempre, todos hemos tenido una opinión, pero no siempre hemos tenido el vehículo para expresarla. Antes, los medios especializados tenian la voz, la difusión y en cierto modo, esa "exclusividad", les daba una cierta potestad para cimentar el camino a seguir. Luego había un buen puñado de locos maravillosos, que se lanzaban a realizar fanzines o intentar hacer llegar su mensaje a través de las llamadas entonces radios piratas.  Ahora mucha gente colabora con webs de contenido musical, y cualquiera tiene un blog donde prevalece su punto de vista, y ojo, que no menosprecio esto último, todas las opiniones son enriquecedoras, incluso para saber cual es el camino a no seguir, y además, detras de algunos blogs, hay gente que hace unos trabajos impresionantes, que reflejan la sapiencia y la pasión, en esa perfecta comunión, a veces, tan dificil de conseguir.

El fan del rock, ya no solo tiene como arma decisoria, el comprar discos o acudir a conciertos, que sigue siendo el motor de todo esto,por supuesto, ahora las redes sociales, les ha dado un paso más dentro de la cadena, que además ha ido acercando posiciones con los músicos. Exceptuando las grandes figuras, que siguen andando en una dimensión paralela, llamense Neil Young, Dylan, Angus Young o Mick Jagger, el resto de músicos ha visto cambiar la situación, en la mayoría de los casos, han sabido adaptarse e incluso aprovechar los nuevos tiempos. Tipos que antaño paseaban en limusinas, ahora viajan en furgonetas, y se toman una cerveza contigo, mientras le compras su disco tras el concierto en una pequeña sala. Supongo que muchos de ellos pensaran, que cualquier tiempo pasado fue mejor, pero estos son los tiempos y las circunstancias que han tocado vivir.



El status ha cambiado, de rock stars a colegas de barra, y quizás eso elimine ese rollo mitómano que separaba al que estaba en el escenario del que estaba debajo, pero ha llevado a una socializaciòn del músico, que al menos en mi caso, me ha llevado a admirar más a músicos a los que ya admiraba, no solo por su música, también por su calidad humana. Bandas con las que llegas a mantener una grandísima relación, cuando antes era, "mira ese es el cantante de...", ahora es un tu a tu, en el que ambas partes, a mi parecer salen beneficiado, porque al menos para mi, siempre como opinión personal, el hecho de después de un show, poder hablar con la banda, decirle lo que te ha gustado, o como has disfrutado de su disco, es algo que complementa mucho más la experiencia. Claro, todo esto, desde el punto de vista del fan, que es el mio, del que disfruta con la música. De todos modos, queridos y admirados músicos, yo prometo estaros agradecido.


2 comentarios:

Rockologia Twit dijo...

Bien explicado. El divismo y el pelotazo musical ha muerto hace tiempo en el rock. Ahora prima la cercanía, el contacto y el buenrollismo. Aunque a veces no gusta conocer la mierdecilla (con cariño) detrás de algunos artistas ¡si son humanos! Un saludo.

sammy tylerose dijo...

Qué buena reflexión, tío! Se agradece muchísimo que, una vez finalizado el show, la banda se preste a intercambiar unas palabras con los fans y acceda a que les tomes unas fotos. En algunas salas son unos gilipollas y los seguratas te impiden ese contacto, por eso me gusta tantísimo la Rocksound de BCN!

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