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jueves, 3 de julio de 2014

EL COCINERO, EL LADRÓN, SU MUJER Y... METALLICA




Vaya movida lo de Metallica en Glastonbury, ¿no?, pues tampoco para tanto. Me da que la gente ha entrado en una espiral peligrosa, en esa coartante arma de doble filo, llamado hacer lo políticamente correcto, que parece poner una delgada linea entre ser un reaccionario neandertal o un pulcro y concienciado ciudadano del mundo en el siglo XXI, y que al final, lo que lleva es a muchos, a perder el norte, confundir el tocino con la velocidad y volverse igual de intransigentes e intolerantes, que aquellos a los que pretenden defenestrar. Y el problema, es que a veces, todo termina en una sarta de estupideces, propias de falta de inteligencia, y de imaginación para poder disimularlo. No estoy a favor de la caza, nunca lo he estado, pero no por eso, voy a prender fuego a mis discos de Metallica, ni levantar una campaña de acoso y derribo, que además, por muy fuerte que nos creamos sentir tras el teclado de un ordenador, sitos en una red social, tampoco va a llegar más lejos del portal de casa.


Si Hetfield mata osos, dejas de escuchar sus discos. Amiguetes, id comprando una trituradora, porque vais a tener que iros deshaciendo de buena parte de vuestra discografia, eso si, si no os basta con pulsar boton derecho y eliminar, que de fariseos está el mundo lleno muchas veces, y las buenas intenciones, más. Es tan estupido como dejar de escuchar a Wagner por el uso que el nazismo tomó prestado de su música, o dejar de leer a un escritor por sus ideas políticas o yo que se, me parece tan absurdo, que ni siquiera me vienen más ejemplos a la cabeza, más allá de Ted Nugent. Si Ulrich o Hetfield son unos gilipollas (que no son los únicos en el mundo del rock), a quien le importa, si desde Kill'em all al Black album, tienen una discografía que dejaría a más de uno con la boca callada y el rabo entre las piernas. A veces pretendemos encarcelar las bandas a nuestros gustos, y arremetemos contra ellos, cuando no componen pensando en nosotros. Cada músico es libre de tomar el estilo compositivo que le apetezca, y los fans, de comprar o no sus discos, no hay más allá, ni más filosofía barata.


Que Metallica, al menos para los que crecimos al calor de su música, ultimamente se ha encaminado por senderos por los que no nos encontramos, es evidente, pero es su elección, como la mía es no comprarme sus discos. Que a Ulrich se le puede aplicar aquello de, por la boca muere el pez, es cierto, pero bueno, como decía antes, no es, ni el último ni el primero. Me parece descomunal la campaña contra ellos en Glastonbury, quizás porque a mucho hipster que ahora se cree el nuevo gurú de la comunicación musical, no le pega demasiado, que unos garrulos metálicos (a mucha honra), se lleven las miradas del personal, en un festival que pretende ser, olimpo de modernidades. Que una banda, en vez de hacer el concierto de su vida, quiera promocionarse a base de vilipendiar a Metallica, me parece o bien una bravuconada o una falta de talento, que hay que ocultar con otras artes (Who fuck is Mogway?). 

El caso es que esta vez, o Metallica han madurado, o alguien les está asesorando mucho mejor, pero han respondido, primero con ironía y sentido del humor a través de un fabuloso vídeo, y luego, como tienen que hacerlo los grupos, sobre el escenario, porque los de San Francisco, siguen siendo solventes sobre las tablas, y es que además de tener un repertorio capaz de enmudecer de envidia a más de uno, siguen siendo capaces de defenderlo en directo. Escuché una vez por ahí, que el estricto cumplimiento de la norma, conduce al fascismo. Pues me parece, que esto mismo se le puede aplicar a tanto tremendista que anda suelto por este mundo. Amigos, si no te gusta la música de una banda, no compre sus discos, que nadie te obliga.

4 comentarios:

Alex Palahniuk dijo...

Estoy de acuerdo al cien por cien. Lo suscribo totalmente. Metallica es el blanco fácil (para mí, los primeros), pero ahora va a resultar que cualquiera tiene luz verde para azotarlos, Ellos ladran, luego cabalgamos.

Orlando dijo...

Bueno , el que James y Lars sean idiotas , dos cosas : Ni a primera vista lo son , y como no se quienes son en persona... , algo Flipado Lars tal vez , pero mas nada ,
de cualquier manera me trae al fresco.

Y a esos a los que les has puesto esa etiqueta, los que se creen gurus , son los que ves en festivales como el fib y alguno mas , esa gente si que dan por detras .

La jodienda es que lo de ir de correcto no es solo de mentalidades españolas, de algunas , claro esta

Larry Runner dijo...

Escribí yo también sobre ello hace unas semanas, no me pude reprimir incluso a costa de poder parecer antipático. Estoy de lo políticamente correcto hasta los cojones. Se llama así, pero en el fondo es pura hipocresía. Sólo conozco a una persona vegana y el resto se zampan los solomillos igual que yo. Claro que a esos animales los matan escuchando Chopin o algo así. No sufren hombre... tiene cojones.

Metallica rules, los putos amos.

bernardo de andres herrero dijo...

Metallica paga el precio de la fama y también de erroneas decisiones preteritas

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