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domingo, 6 de julio de 2014

EXODIA - HELLBRINGER


Soy un tipo algo supersticioso, pero no de esos que se niegan a pasar por debajo de una escalera, o que se cruzan de acera si ven un gato negro, -es más, en casa tenemos una preciosa gatita negra-, pero si creo que ciertas cosas me protegen, posiblemente, porque tienen un valor sentimental, y porque un cúmulo de situaciones, me dan pie a ello. Y aunque la razón me hace sospechar de la superstición, de amuletos y de conjuros varios, si es cierto, que tengo algún objeto, que me acompaña a todos lados, porque con ellos en mi haber, he salido airoso de alguna que otra situación, en que le filo de la navaja, podía casi sentirlo en mi piel, metafóricamente hablando. También soy un tipo con manías, alguna que otra, eso si, mucho más mundanas y amenas, en su mayoría, no nos engañemos, que tampoco penséis que necesito una hora y media antes de salir de casa.


Por ejemplo, siempre me gusta buscar la banda sonora adecuada, según mi parecer, claro está, al libro que esté leyendo en cada momento. Que esa es otra, porque tengo la manía, de leer dos libros a la vez, uno en formato físico, papel de toda la vida, y otro en en el ebook, antes en uno viejo que tenía, y que estaba mal herido, debido a que mi hija, decidió pasar por encima, y ahora en mi reciente y flamante Kindle. Como decía, otra de esas cosas que me gusta hacer, es acompañar la lectura, con la música que me inspire la imaginación en esos momentos. Ahora estoy leyendo La noche de los generales, de Hans Hellmut Kirst, que por cierto, también fue llevada al cine, interpretada por el magnífico y añorado, Peter O'Toole y Omar Sharif y dirigida por Anatole Litvak. Y en ese ambiente bélico de la invasión nazi de Polonia, evidentemente, el cuerpo me pide tralla, con riffs a esa velocidad relámpago, aprovechando que nos encontramos en la literatura, entre cruces gamadas, un puro blitzkrieg.

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Como complemento perfecto, está golpeando mis castigados oídos, uno de los mejores discos de thrash metal de este año, si, al menos para mi, Hellbringer, de los valencianos Exodia, que si en su debut, ya dejaron claro que había que tener los ojos muy abiertos con ellos, ahora con este segundo disco, confirman todo aquello que se esperaba de ellos, en forma de 10 canciones brutales, que los colocan en lo más alto del pabellón thrasher. Abren sin contemplaciones con "Wicked seed" y esos ritmos tan característicos, que a los que amamos el thrash metal desde los 80, nos hace saltar las alarmas a las primeras de cambio. Casi sin recuperarte, y con las cervicales ya dispuestas a no parar, el ritmo atronador de "Infected hate" te golpea en la cara, con esa batería de potencia y velocidad sobrehumana y unos cambios de ritmo que te dejan claro que estos tipos saben lo que hacen, y lo más importante, como hacerlo.

"Shout the nations" es pura velocidad, influenciado por el viejo thrash U.S.A., con un Armando brutal en la voz, y de nuevo un Toni simplemente acojonante a la batería. No quiero dejar de destacar la labor de Pablo y Rafa en las guitarras, que le dan una contundencia bestial, con esos riffs alucinantes y por supuesto de Víctor en el bajo como complemento perfecto. "150% attitude" vuelve a la carga con unos riffs tremendos y la agresividad de la voz, con la banda en pleno apogeo, una patada sin piedad en las pelotas. Enorme. "Anesthetic" levantan un poco el pie del acelerador, en cuanto a velocidad, que no a potencia, dándole un toque Megadeth muy guapo al tema. Por cierto, aquí colabora Daniel González de Possessed. Ojo a las voces, buenísimas.


Que nadie se despiste, que llega "Go" una canción bestial, con un solo increíble, un riff que te deja con la boca abierta y esa voz que es una agresión en toda regla. Vaya temazo amigos, el éxtasis ya no hay quien lo pare. Atentos a "Future generation" que se sale un poco de la tónica del disco, en cuanto a sonido, que no a calidad, donde el nivel es altísimo. "The train of death" es quizás más heavy en su sonido, algo menos agresiva musicalmente, porque en cuanto a Armando, no deja ni un momento de respiro. Grandísima esa parte central con ese buenísimo solo a la vieja usanza, pleno de melodía. "The town of no return" vuelve a la carga con otra dosis extra de velocidad y la colaboración de Pla Vineirode Mutant Squad.

"The art of drinking" es divertida, beber y beber, hasta perder el control, demostrando que aunque saben tomarse en serio, también son capaces de relajarse (en cuanto a mala leche me refiero, que la caña sigue vigente en esta canción). Exodia son una realidad, y están en una terna con una serie de bandas como Crisix o Mutant Squad, para colocarse como abanderados del movimiento thrash no solo nacional, sino también del europeo. Grandísimo disco este Hellbringer. Thrash it.

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