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sábado, 25 de octubre de 2014

PHENOMENA II -DREAM RUNNER


Pocos conceptos me parecen absolutamente incontestables, y uno de ellos es la perfección. Me da la impresión que lo utilizamos con excesiva facilidad, sobre todo, cuando la subjetividad hace pender de un hilo, el prisma con el que vemos y calificamos las cosas. Los que lleváis tiempo leyéndome, ya sabéis por donde me paso la objetividad, por lo que el manoseo de ciertos términos y definiciones, me cuesta bastante ubicarlos como propuesta general, y la perfección es uno de ellos. Ejemplo, ya he contado en alguna ocasión que me quedé dormido, la primera vez que escuché "Dark side of the moon", y sigo reconociendo, que aún he sido incapaz de escuchar el disco entero de una sola tirada. ¿Más ejemplos?, hay mucha gente, a la que se la pone dura alguien como Kate Moss, y yo, probablemente, no giraría la cabeza al verla pasar por la calle, ese canon de belleza, it's not my cup of tea. Hay quien mataría defendiendo el cine de Woody Allen, yo no he pasado de Toma el dinero y corre, y así podría seguir poniendo ejemplos todo el tiempo.


Seguro que a muchos, esto le parece una serie continua de despropósitos, y pensarán que menudo gañán. Ok, pero recordad que en mi barrio mando yo, y además, soy de gatillo rápido. Ahora en serio, ¿Quién posee la capacidad para establecer algo como verdad absoluta? ¿Donde están los límites que establecen la perfección de algo, como dogma mayoritario, más allá del sentimiento individual ante algo?. Ni idea, ni hoy es día para perdernos en filosofía de tercera división, que los sábados, como decían The Who, los sabados están hechos para pelear.  Una vez aclarado, que a cada cual, le parece bien o mal, lo que sus santos cojones establecen, voy a centrarme en algo que llevo tiempo queriendo hacer, ir rescatando para el blog mis discos de hard rock favoritos, y cuando digo hard rock, como pasaba allá en los 80, donde no nos perdíamos en las más puras definiciones de las etiquetas, pienso englobar aquellos sonidos que de cierto modo, están emparentados.


Uno de esos discos es "Dream runner", segunda parte del proyecto Phenomena, formado por los hermanos Galley, Tom y Mel, guitarrista de Trapeze y Whitesnake. Orientado hacia ese A.O.R. tan típico de mitad de los ochenta, sobre todo en los U.S.A., la verdad es que Mel se supo rodear de un buen puñado de amigos, con los que consiguió hacer muy buenos discos. Mi preferido, siempre ha sido este segundo, lanzado en una año mágico para el hard/heavy, como fue 1987, donde vieron la luz una cantidad increíble de grandes discos. Para "Dream runner", Mel se apoya para las voces, principalmente en Glenn Hughes y Ray Gillen, que cantan 3 y 4 canciones respectivamente, ocupándose Max Bacon (Bronz, GTR, Mike Oldfield) de 2 y John Wetton de una. Como banda para el disco, además del propio Mel Galley en las guitarras, al bajo se encontraba un viejo conocido, como es Neil Murray, a la batería Michael Sturgis (Asia, Wishbone Ash, 21 Guns,A-ha) y el teclista y bajista, Leif Johansen (21 Guns, A-ha).

 El disco está repleto de grandes músicos y sobre todo de grandes canciones, repletas de melodías y clase. Abren con una maravilla llamada "Stop", donde participa como invitado, el guitarrista japonés, Kyoji Yamamoto, de Bow Wow (durante un tiempo Wow Wow), en el que toco Neil Murray. Melodía a raudales, con un Ray Gillen inconmensurable -que gran perdida para el rock, la muerte de Ray- y un sonido en el que los teclados llevan la voz cantante, pero sin dejar de lado las guitarras. Glenn Huges toma el relevo para "Surrender", canción con unos coros alucinantes, y por supuesto, esa voz. "Did it all for love" fue single, con John Wetton en la voz, y a las guitarras, junto a Galley, otro viejo conocido, Scott Gorham, que por aquellos tiempos, había formado 21 Guns, donde estaban Sturgis y Johansen


Yamamoto y Hughes se vuelven a poner manos a la obra, con la hard rockera, "Hearts on fire". A pesar del grandísimo protagonismo que el teclado tiene durante todo el disco, Galley metió unas guitarras buenísimas durante la grabación y que siempre hacen acto de presencia, así como la importancia de los coros. Max Bacon aparece en escena para "Jukebox", acompañado de la guitarra de Kyoji. "Double 6, 55, 44", de nuevo con Yamamoto a las guitarras y Toshihiro Niimi (Bow Wow) a la batería y Hughes deleitandonos con su voz. Como veis todo queda en familia, Mel Galley y Glenn Hughes tienen el nexo en común de Trapeze, Mel y Neil Murray, Whitesnake, Neil, Yamamoto y Toshihiro Niimi, Bow Wow, Surgis, Johansen y Gorham, 21 Guns.


Otra gran canción (¿acaso alguna no lo es?) es "No retreat, no surrender", donde los riffs del guitarrista japonés (que aparece en cinco de las diez canciones del disco), va dando respuesta a la voz de Gillen, en un perfecto (¿he utilizado el jodido término?), de hard rock con calculado estribillo. Sigue el llorado Ray a las voces, para hacernos disfrutar con "Move your love", en la que el invitado es el guitarrista John Thomas. La última participación del vocalista en este disco, viene de la mano de "Emotion mama", donde de nuevo se encarga de los parches Toshihiro Niimi, y que posee unas guitarras potentes, siempre bien medidas, como manda la tradición. El último corte, "It must be love", con Max Bacon de nuevo a las voces, un buen medio tiempo que dice adiós a este disco.


Hay más discos de Phenomena, porque Mel, hasta su muerte, fue rescatando este proyecto de vez en cuando, siempre rodeado de buenos amigos. "Dream runner" sigue siendo uno de mis discos favoritos de ese hard aor, o como queráis llamarlo, de buenas guitarras y grandes melodías, firmado por músicos enormes y repleto de canciones que te hacen disfrutar de su sonido. Siempre me es un placer, recuperar para mis oidos, este tipo de grabaciones.

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