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domingo, 30 de noviembre de 2014

PINK FLOYD -THE ENDLESS RIVER


Supongo que para los fans de Pink Floyd, que son legión alrededor del mundo, la salida de este nuevo disco era motivo de nueva esperanza, después de tanto tiempo, aunque el hecho, de que ya Gilmour diese alguna pista, sobre la instrumentalidad del disco en su concepto, y que no se trataba de nuevas grabaciones, junto al "ambiente relajado" que iba a acompañar a las canciones, seguro que tenia en jaque a más de uno, preguntándose que se nos venia encima. Tengo que aclarar, que no soy fan de la banda. Reconozco su valía e influencia, que es mucha e importante, y me impresiona la visualidad escénica de la banda sobre el escenario, pero reconozco que nunca he terminado de perderme del todo en la infinidad de su música, antes de llegar al final de alguno de sus discos, siempre termino buscando la puerta de salida más cercana.


Así que, las ganas por tener en mis manos este "The endless river" eran aceptables, pero la ansiedad por un disco de outtakes, que no se cuela entre las primeras posiciones de mis favoritas, era más bien escasa, seamos realistas. Además, hay algo que no termino de entender, y esto a nivel personal, por supuesto. Entiendo ese momento emotivo, por parte de Gilmour y Mason, de querer volver a rescatar la memoria del desaparecido Rick Wright, e incluso he leído por ahí, que estas canciones, son parte de un proyecto inacabado del teclista. ¿Pero por que hacerlo bajo el nombre de Pink Floyd y no de Richard Wright? Todo el protagonismo mediático, sin lugar a dudas, cae sobre los hombros de Gilmour, por mucho que se empeñe en destacar la memoria de Rick. Si Pink Floyd quieren reivindicar su sitio, y conseguir mi atención, a día de hoy, Roger Waters tendría que estar implicado en el asunto.


¿El disco es malo?, por todos los demonios, es muy complicado que estos tipos hagan un disco malo, para que andar por las ramas. Ahora, eso si, no es ninguna panacea, ni creo que deba formar parte de la lista de mandamientos indispensables que conforman su discografía. Aunque se le pueda quedar pequeña, cualquier etiqueta a la música de la banda, Pink Floyd, para la mayoría de nosotros, siempre ha sido una banda de rock progresivo, y sinceramente, en "The endless river", mucho hay que estirar el concepto para conseguir encuadrarlos. Los derroteros se mueven por música ambiental, y si no fuese por alguna que otra aparición de la guitarra de Gilmour, casi no reconocería a Pink Floyd. Si a eso le unimos, la enorme cantidad de temas, que varía según la versión que tengas, a veces puedes cambiar el nombre del disco por "the endless album".

A pesar de todo, no es un mal disco, que nadie se rasgue las vestiduras, pero para mi, si exceptuamos dos canciones, "Anisina" y "Louder than words", el resto no ha despertado excesivo interés en mi. Lo que si han vuelto a conseguir, es no dejar a nadie indiferente, ya sea para bien o para mal, porque las opiniones están divididas respecto a este regreso a medias de Pink Floyd. Pienso que podían haber homenajeado de otra manera a Wright, cederle más protagonismo, no escondiéndole tras ese infranqueable muro que es el nombre del grupo, pero vuelvo a repetir, yo soy ese tipo, que la primera vez que escuchó "The dark side of the moon" se quedó frito. En fin.

2 comentarios:

Alex Palahniuk dijo...

A mí no me parece un buen disco. Y no porque sea ambiental, sino porque tantos interludios creo que cortan el hilo musical. Personalmente considero que Gilmour se podría haber quedado quieto. The Division Bell era muy buen final.

bernardo de andres herrero dijo...

estoy contigo demasiado aburrido, como lo que llevan haciendo desde uff no me acurdo lo ultimo presentable. Una pena que destrocen su nombre. Si ese es homenaje al fallecido mejor que lo eviatran

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