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sábado, 17 de enero de 2015

996: BLACK STONE CHERRY - BLACK STONE CHERRY (2006)


El debut de Black Stone Cherry fue junto al Rise de The Answer una de las sensaciones de aquel 2006: guitarras potentes, base rítmica ágil y contundente, y una poderosa garganta que acepta el reto de las melodías. No es extraño que a lo largo de su corta carrera hayan metido nada menos que ocho singles en los charts americanos.

Procedentes de Kentucky, el grupo se forma en 2001 y unos años después lanzan una demo en cd, Rock N’ Roll Tape, que presentan a las compañías. Finalmente, Roadrunner se hace con su fichaje y la banda graba su primer álbum oficial: Black Stone Cherry (2006, Roadrunner Records).


El disco arranca con la poderosa Rain Wizard (que se convertiría en el tercer single del disco), heredera directa del Seattle de los 90’s en sus momentos más metálicos. La garganta y carisma de Chris Robertson (también guitarrra solista) te enganchan desde un primer momento; y el tema, así como el disco, es un equilibrio entre la contundencia del rock pesado y los estribillos fácilmente reconocibles.

La fórmula se repite en los siguientes cortes: Backwood Golds, Lonely Train (primer single), Maybe Someday (de corte más rockero y clásico, y que podría haber sido un excelente single), When the Weight Comes Down,… el disco va soltando lastre por momentos y se aleja de las extensas sombras del post-grunge, adentrándose en un hard rock más clásico sin perder sus señas de identidad.



El uso de la slide en Crosstown Woman es todo un acierto en un tema más bien flojo, como la prescindible Shooting Star.

El plato fuerte del álbum llega con Hell and High Water (segundo single), decididamente una de mis canciones favoritas de la década y que no me cansaría de escuchar ni en mil años. Y es que el tema en cuestión suena a clásico de principio a fin, con John Fred Young marcando el ritmo en la batería y el tándem Robertson / Ben Wells haciendo aullar las guitarras. El propio Robertson se muestra inspirado en el micrófono, poseedor de una garganta portentosa, que habría encajado de lujo en cualquier gran banda de hard rock 70’s que os venga a la mente.



Superar lo anterior se antoja difícil y la banda se decide por atacar el mítico Shapes of Things de los Yardbirds, que a pesar de los escasos tres minutos se hace eternamente larga. Quizás sea por el orden de los temas, pero lo cierto es que por mi parte se lo podrían haber ahorrado tranquilamente. Y no es que sea una mala versión, simplemente no encaja.

Violator Girl nos devuelve a los BSC de los primeros cortes, para sorprendernos después con Tired of the Rain y el órgano B3 de Reese Wynans, que repite en Rollin’ On, en un tema tranquilo que sin ser nada del otro mundo (después del Hell and High Water todo sabe a poco) podría haber sido otro buen single.

Drive pretende ser épica y se queda en nada. Y es en el últmo corte, Rollin’ On, donde por fin se puede escuchar perfectamente el bajo de John Lawhon, escondido todo el disco bajo esa muralla rítmica tan de moda entonces por los productores de metal. Reese Wynans vuelve a brillar con el B3, al igual que un inspirado Robertson a la guitarra, doblada por Wells. Otro buen tema que huele a hard rock clásico por los cuatro costados.


He de reconocer que a pesar del gran debut que hicieron, y ese Hell and High Water, terminé perdiéndoles la pista (ni papa de sus publicaciones posteriores), sumergido como estaba en aquella época con otros discos que me habían volado, literalmente, la cabeza. Pero desde luego, ha sido todo un placer reencontrarme con este fantástico disco.

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