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jueves, 1 de enero de 2015

CELEBRANDO EL AÑO NUEVO EN EL MORRISON HOTEL


El tiempo pasa volando, y ya hemos dejado en el contenedor de la basura, un año, para comenzar a vivir otro nuevo. Aquí, todos presentes, con más o menos fuerzas, pero todas las esperanzas puestas en estos 365 días venideros, incluso lo que como yo, jamás nos hemos obsesionado demasiado por el próximo amanecer. Pasadas ya las celebraciones de la noche pasada, y supongo, que superada la resaca, aunque quizás no el empacho, vaya la que hay liada con la retransmisión de las doces uvas por parte de Canal Sur, digna de el episodio más surrealista de Benny Hill. Parece ser que ha dimitido el responsable de emisiones del Ente Público. Pienso que debería haberlo hecho hace tiempo, y no solo él, teniendo en cuenta la pobre programación del canal autónomo sufragado del bolsillo de los andaluces, lleno de tópicos y típicos por doquier. Entiendo que las rancias tradiciones deban tener su lugar, porque hay un público que lo demanda, aunque a mi me importen tan poco las de aquí, como las que consisten en lanzar petardos y cohetes a doquier, o formar castillos con personas, pero ese espacio a "lo de siempre" no debe ser obstáculo a mostrar, una tierra que tiene mucho que ofrecer, más allá de aquello. 


Después cuando cuatro ignorantes, hacen sangre de los andaluces, nos quejamos e indignamos, sin pararnos a pensar, que igual se lo ponemos a huevo, pero en fin, que más pena me da muchas veces, aquellos que entran al trapo de unos desgraciados llenos de prejuicios y con los cerebros rebozantes de serrín, que los propios inductores del insulto. Pero, ojo, que no solo aquí se cuecen habas, porque reconozco que hace muchísimas lunas que no veo Canal Sur, por lo que supongo, que como cuentan, se ha convertido en aparato propagandístico del que gobierna, como todas las demás televisiones autonómicas, títeres de los partidos en el poder, sea la que sea la camisa que llevan, porque por desgracia, en este país, los partidos políticos, comparten más cosas negativas, que diferencias que los señalen. Y hablando de tópicos, que decir de La Sexta, la cadena ¿progre?, propiedad de Antena 3, no tan progre, y que se lleva la cuota de mercado de los dos bandos, diferentes ideas para el mismo bolsillo. Me cuentan que Cristina Pedroche da las campanadas, enseñando más carne que las coristas de Motley Crue, y no es que yo desdeñe la vista de una buena mujer, pero me pregunto, si el maromo que la acompañaba, también enseñaba lo suyo, para deleite de quien guste de un cuerpo masculino.


El caso es que todo eso ya es pasado, que sirve para debates en redes sociales o en los salones de casa, y para que cuatro programas escasos de contenidos, tengan de donde rascar durante un tiempo. Lo importante es que ya estamos en 2015, y hay que comenzar con buen pie. Mi primer día del año, suele ser tranquilo desde hace tiempo, lo dedico a ver pelis, -Frozen, Encuentros en la tercera fase y Tiburón, han sido las primeras del año- y por supuesto a escuchar música. Me he levantado con "Hit the lights" de Metallica resonando una y otra vez en mi cabeza, pero aunque "Kill'em all" ha formado parte de mi dieta de este inicio anual, no quería que fuese el primero en sonar por los altavoces. Quería algo más clásico. Soy partidario de mirar siempre hacia delante, de no permitir que el pasado se convierta en un lastre, pero si, en mantener frescas en mi memoria, las imágenes y sonidos de antaño, que han formado parte de mi continuo crecimiento en el camino de la vida, por eso, me gusta comenzar una nueva andadura, adornada con un viejo recuerdo.

Mientras caminaba hacia la estantería donde se acumulan, nunca mejor dicho, mis discos, he decidido, que a pesar de que nunca he sido un gran fan de The Doors, eran ellos quienes debían de hacer sonar el primer acorde de este año. Siempre he pensado, que la personalidad de Morrison, ayudó muchísimo a la popularidad de la banda, más allá de su música, que por supuesto, no desmerece. Pero, ¿por que la gente idolatra por a The Doors de forma masiva, y no a Canned Heat, por ejemplo?, posiblemente, porque The Bear no tenia la imagen ni el poder de atracción de Jim Morrison, aunque fuese poseedor de la mejor voz que ha dado el blues rock. "Morrison Hotel" fue la respuesta de la banda, después del famoso escándalo de Morrison en Miami, cuando se desnudó sobre el escenario. Querían demostrar, que eran músicos, y que la agresividad visual del vocalista, era parte de un todo, no el motor que hiciese funcionar a la banda.


Y vaya si lo consiguieron. Sigue siendo mi disco favorito de la banda, porque es el más callejero, en el que la autodestrucción de Morrison se junta con ese sentimiento callejero y arrabalero. Se impregnan del rock y del blues, para dejar canciones inmortales como el agresivo "Roadhouse blues", el memorable "Waiting for the sun" o ese "Maggie M'Gill". Un disco que siempre me ha destilado crudeza, alcohol y bajos fondos, rumores de tabernas y enfrentamientos de barra, entre unas canciones que serían envidia de cualquier cancionero. Por eso amigos, dejadme que os desee un feliz año 2015, recordaros que en unos días, este blog cumplirá su quinto año, y que siempre seréis bienvenidos con una buena canción. Hoy os abrazo a ritmo de "Morrison Hotel".


1 comentario:

dregenwar dijo...

ese riff torcido de Maggie M'Gill... coincido contigo en todo. no entiendo la fascinacion que tiene la gente por esta banda y mucho menos por morrison, pero me gustan los discos de los doors. están llenos de momentos brilantes (y otros no tanto, incluso tediosos) y este morrison hotel es mi favorito junto al la woman. blues rock sucio y preciosos pasajes (ese Indian summer)

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