NIGHTFEAR - Drums of war

¡Vaya! ¿Echais de menos a los Helloween de mitad de los 80? ¿Y a los Judas de "Painkiller"?. Yo os aseguro que si. Siempre me gustó mucho el metal alemán de los 80, cuando era otra cosa, distinta al power sinfónico que calaría tan hondo entre toda una legión de fans del heavy metal. Reconozco sentirme más atraídos por aquellos primigenios sonidos más duros y a la vez, inmersos en melodía, que venía de tierras germanas. Por eso, encontrarme de frente con "Drums of war" de los madrileños Nightfear, me ha dado un subidón tremendo. Es su segundo disco, y no han dejado nada al azar, aquí hay una apuesta fuerte, a la alta, que les ha salido muy, pero que muy bien, aunque la última palabra, como siempre, la tenga la gente, que decidirá si hacer justicia con este gran trabajo, o dejarlo pasar. Lo cierto, es que todo el concepto del disco, desde esa fantástica portada, la historia de ciencia ficción que engloba este disco conceptual, muy bien hilada y construida, y por supuesto, ese sonido potente, que hace justicia a unas canciones que deben de hacer renacer la fe de cualquier seguidor del heavy metal.


Nightfear han derivado hacia un sonido más tradicional del heavy metal, deudor de sonidos teutones, pero sin dejar de lado, a los clásico, e incluso alguna incursión por terrenos más duros, gracias a unas guitarras que suenan poderosas durante todo el disco y una voz a tener muy, pero que muy, en cuenta. Desde la inicial "Path of victory", te tienes que agarrar a la silla, porque estos tíos van muy en serio, y esos riffs, cruzan directos hacia tu rostro, con una voz que golpea a lo Halford en "Painkiller", mezclado con esos retazos de melodía a lo Helloween, como decía al principio de este texto. "The prophecy" tiene un rollo muy Maiden, que la verdad, a mi me encanta, y si no, escuchad esas guitarras. "Sands of fire" suena más pausado pero pleno de intensidad y potencia, oscuro, como aquellos Judas Priest de "Angel of Retribution". "The duel" vuelve a aumentar revoluciones, con una batería que va como un fórmula 1 desbocado y un sonido más power. "Breakout" suene a ese power de los inicios, dando mucha importancia a la melodía de voz.

"Farewell" es directa, muy heavy, de esas que tienes que mover tu cabeza sin parar, mientras tus dedos marcan al cielo con la señal de los cuernos, de las que no hacen prisioneros. Después de tanta fuerza, recuperan esa sana costumbre del heavy metal, de introducir una balada, que les queda a un gran nivel, y es que "Miracle", cumple todas las expectativas. "The wrath of the gods" tira de épica, con una voz descomunal, capaz de desenvolverse sin problemas con lo que le pongan por delante. "Black rose" tira de nuevo de potencia, con un estribillo donde se muestran demoledores. "Drums of war", la canción, muestran un riff durísimo y la batería que va casi al límite. Pone punto y final, la trilogía, "Triumph of the fallen part", con una primera parte "the assault", épica y orquestal, una segunda "Rebellion" más power, muy a lo Helloween y la final "Thus end", que se mece con las teclas del piano durante unos segundos. Grandísimo disco, que nadie debería de dejar pasar.

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