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viernes, 29 de julio de 2016

VASILI ZÁITSEV/SVETLANA ALEXIEVICH -Libros para conocer la historia en primera persona.

Con tan solo quince años, un profesor cambió mi percepción de lo que era la historia. Pasó de ser esa recopilación de datos repetida una y otra vez, por otros docentes, durante años anteriores, a una pasión, a una forma de buscar y conocer, lo que fuimos y lo que seguramente, nos acabe deparando el futuro, ya que estamos predestinados, a repetir una y otra vez los errores, y a guardar los aciertos en el más recóndito rincón de algún perdido baúl. Desde entonces, he ido, primero leyendo todo lo que caía en mis manos, respecto a historia, con el tiempo, seleccionando cada lectura. Y a pesar de mi pasión desmedida por ella, debo reconocer que la historia siempre (o casi), la escriben los ganadores, lo que hace, que muchas veces, no solo ciertos matices se adapten a aquello de "según el cristal con que se mire", sino que además, intereses creados, cuyos tentáculos salpican a cualquier cosa, también influyen en la forma de contar, o en lo que se cuenta y lo que no.


"Memorias de un francotirador en Stalingrado" - Vasili Záitsev

 Dentro de la historia, debo reconocer que el Siglo XX es lo que más me atrae junto a su actividad bélica, que desgraciadamente, da para mucho durante esos cien años. La Segunda Guerra Mundial es donde más suelo reposar mi vista, en cuanto tengo la oportunidad. La miserable épica de las guerras, de insaciable crueldad, pero que mantiene esa oscura atracción. La mayor parte de la literatura sobre aquella contienda, está escrita desde el prisma occidental. Me apetecía asomarme a la visión de algo tan decisivo y especialmente cruento, como fue la Segunda Guerra Mundial, desde el prisma del Este, de los soviéticos. Conocer los relatos en primera persona. Quizás muchos conozcáis la figura de Vasili Záitsev, por una película llamada "Enemigo a las puertas", donde deforman totalmente la historia de uno de los héroes de guerra de la U.R.S.S. hasta límites grotescos e insospechados,  por partidistas. "Memorias de un francotirador en Stalingrado", es el relato de como Vasili vivió aquella guerra, con el añadido de ir conociendo al famoso francotirador desde sus orígenes a su entrada en la marina soviética. 

Una descripción de las miserias vividas en el frente, de la escasez de un asedio inhumando, de la creencia de luchar por lo que creía. No escatima en detalles, como los días que pasaban sin comer, la ropa tallas más grandes o los continuos avances y retrocesos frente al ejercito alemán. Vasili no nombra ciertas atrocidades dadas por ciertas, de los soviéticos con sus propios soldados, y eso que no pinta aquello como un camino de rosas ni mucho menos. Un libro que se lee rápido, porque eres consciente de que estás viviendo la realidad de un hombre, en un punto vital de su vida. Un libro que siembra la duda sobre ciertas realidades que siempre hemos tenido como verdad absoluta sobre el ejercito rojo en aquella contienda.

"Voces de Chernóbil" - Svetlana Alexievich

Si la Gran Guerra Patria fue una de las victorias más importantes de la Unión Soviética, el desastre de Chernóbil, fue posiblemente, una de sus mayores derrotas, el golpe definitivo para su derrumbe. El sistema soviético se basaba principalmente en la meritocracia, un expediente intachable, era el pasaporte para el camino del ascenso, un borrón, un paso atrás, a veces definitivo. Chernóbil fue un desastre desde su construcción, la prioridad de cumplir plazos, para sumar puntos, se antepuso a la seguridad. La tozudez de un técnico, empeñado en llevar a cabo una prueba que debió hacerse antes de la puesta en marcha de la central, dio al traste con todo. Entre la ambición por escalar dentro del sistema, y esa fe ciega, en que dentro del sistema soviético, todo era infalible, llevaron al mundo al borde del cataclismo. Chernóbil estuvo desde el principio, dentro del punto de mira. La propia KGB alertó más de una vez al Politburo de los peligros que suponía, pero en aquellos tiempos, el átomo era la enseña, y los técnicos nucleares, fueron elevados al olimpo de los dioses. La reacción tras el desastre fue ineficaz, tardía. Se tardó en evacuar, faltaron medios, equipos. Mientras la prensa oficial mentía, los servicios de emergencia sellaban su sentencia de muerte, mientras salvaban no solo a la URSS, de la lluvia nuclear. El resto del mundo, alertó, pero no metió el dedo en la llaga, porque sabían, que todo el mundo en potencia, podía tener su propio Chernóbil.


Svetlana Alexievich, recoge el testimonio de los que vivieron aquello, los que volvieron a la zona de exclusión, porque el apego a su tierra era mayor que el apego a su vida, a los descendientes de los que dieron la vida sofocando el desastre, incluso a los que tenían algún puesto de responsabilidad en aquellos días. Como toda opinión personal, ninguna es totalmente objetiva, y hay quien culpa al sistema soviético, y quien lo defiende aún hoy en día. Todas aquellas opiniones, no serán objetivas, pero si que son sinceras. Momentos de confusión, desesperación. Enfermedades que siguen aflorando hoy en día. Un libro que por momentos puede llegar a emocionar, ya que no estamos ante el informe de ningún experto o estudioso del tema, sino de las vivencias personales de las personas, que de una u otra manera, tuvieron que vivir aquel infierno, y hoy en día, siguen viviendo sus consecuencias. Un libro que más de una vez, te pone un nudo en la garganta. Un libro que muestra el valor de las personas, los miedos del poder, un trozo de historia contada en primera persona.


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