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domingo, 5 de febrero de 2017

Rescatando viejos discos de DREAM THEATER

Llevo unos días conduciendo más de lo habitual, y teniendo en cuenta que no es que me apasione situarme al volante, no penséis que significa haciendo kilómetros sin fin, como dirían Obús. Si en casa alterno viejos discos con novedades, en el coche, cuando considero que la distancia me va a permitir escuchar un disco en su totalidad, suelo optar por buscar en mis estanterías y rescatar discos que por una opción u otra, o realmente ninguna, hace tiempo que no escucho. A veces me inclino por grabaciones que en su día no terminé de encontrarles ese punto de ignición, y que la perspectiva del tiempo es capaz de hacer visible, o no, porque también existen situaciones en las que  cuando algo no casa, no hay manera. Otras, optó por discos que si que quemé continuamente una y otra vez, que fui capaz de beber su esencia a tragos largos y cortos, en vaso ancho con o sin hielo, pero que debido al overbooking que vamos sufriendo, a la continua entrada de inquilinos en las estanterías, se quedan por accidente en ese rincón en el que hace tiempo que no te paras a mirar. Estos días, el azar, y nunca mejor dicho, ha dado con Dream Theater en mis manos.


Hace unos días intenté volver a ordenar parte de los discos, lo que una primera vez era una clasificación por orden alfabético, ahora es un caos del que es muy complicado escapar. Al final fui capaz de ordenar hasta la D, mientras que el resto, puestos de nuevo en las estanterías, con menos orden que desconcierto, amplía aún más la imposibilidad de encontrar a la primera según que disco. Pero a la vista quedaron tres discos que he disfrutado muchísmo en su día, cuando el término metal progresivo (para mi, por supuesto) era algo novedoso al menos si nos referimos a cantidad, ya que solo a Queensryche, Fates Warning y alguno más, asociaba con dicha etiqueta. Siempre he comentado que nunca he sido muy fan del progresivo, más interesado en ciertos discos que en el género en si, e incluso, que en las propias bandas de las que adoro ciertos discos que no todos. Sin lugar a dudas, una banda que si que forma parte de mi historia musical, y ante la que me rindo sin remisión son Rush.

La primera vez que me encontré de frente con "Image and words", aún hoy en día, mi disco favorito de la banda, fue una especie de shock. Era como aunar en unos tipos que tocaban de forma magistral, la influencia de Rush e Iron Maiden, por nombrar a una de las bandas características del heavy metal, que ellos como yo, admiten adorar. Fue amor a primera vista o primer sonido, o como coño querais llamarlo. Y si, puede que sea un tipo raro, pero a mi me encanta la forma de cantar de James Labrie. Canciones imprescindibles como "Pull me under", "Take the night" o "Under a glass moon", hacían este disco sonar una y otra vez. Luego llegó "Awake", disco "menos accesible", contundente, con joyas como "Erotomania", que los fue encumbrando a la primera división de un metal (si, ahora posiblemente la banda visita otras fronteras y otro tipo de público, pero en esos tiempos, eran una banda de metal progresivo, por mucho picor de piel que pueda producir a cierto sector prog, ver la palabra metal) que buscaba una reconversión. 

Ayer sonaba el último de una trilogía mágica, "A change of seasons", posiblemente un aviso de lo que vendría después, que dicho sea de paso, sigue siendo imprescindible, porque "Falling into infinity", "Metropolis" y sobre todo "Metropolis 2: Scenes from a Memory" junto a el triple en directo que le siguió "Live scenes from New York", también merecen su puesto de gloria en el olimpo. Pero el ep, por número de canciones que no por duración, ayer volvió a emocionarme, al escuchar los 22 minutos de la canción que da nombre al disco, una sucesión continua de calidad suprema, la demostración de unos músicos que se encontraban en una forma inmejorable, junto a una serie de versiones en las que proclamar al mundo, de donde venían. Dream Theater es ese tipo de banda amada y vilipendiada a partes iguales, síntoma de su valía y grandeza. Pronto tendré que rescatar otros tres discos de estos tipos.

3 comentarios:

Aldo dijo...

En un todo de acuerdo con buscar discos que hace rato no escucho para un viaje en auto.. No será Dream Theater en mi caso, pero muy bueno que te hayas explayado en la experiencia.. Saludos!

Rockologia Twit dijo...

Dream Theater fueron una gran banda. Es decir, aquellos primeros años (quizá hasta que, casualmente, echaron a Portnoy) tuvieron una inspiración absolutamente genial. Me viene bien esta entrada para rescatar aquellos años que, como tú, llevaba tiempo sin repasar. Un abrazo.

Víctor Hugo dijo...

Se podría escribir un libro con aquello de intentar (siempre intentar) ordenar los discos. Y Dream Theater, rescatables al 100%

¡Abrazos!

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