viernes, 29 de diciembre de 2017

51 GRADOS - Destino

A pesar de que dedico bastante tiempo diario a escuchar música, por algo es mi pasión, son tantos los discos que salen, unos que me llegan, otros a los que me acerco, que al final, se me escapan siempre un buen montón por desgracia. Desde el primer momento, siempre he prestado una atención especial a lo que se cocía en este país, al rock fabricado dentro de nuestras fronteras, y aunque como decía antes, no consigo abarcar todo lo que puedo, mis compañeros en RTBM complementan ese esfuerzo por intentar poner un grano de arena a que no se pierda en el olvido el trabajo de un buen puñado de músicos que tienen mucho que decir. Este "Destino" de los madrileños 51 Grados lo tenía en mi objetivo, ya que desde RTBM se habla maravillas de ellos, pero aún no había conseguido centrarme en ellos, afrontar ese cara a cara con las canciones que tanto me gusta y ha llegado el momento de que 51 Grados suenen en el blog.


¿Cómo definir la música de estos madrileños?. Una inevitable mezcolanza de nombres y estilos vienen a tu cabeza mientras suenan sus canciones, porque hay momentos de fiereza stoner en sus guitarras, también herencia de humaredas grunge aunque no evidencien ese sonido a los 90, más bien al de aquellos que aprendieron de aquellos días y los llevaron con gloria a tiempos más cercanos al presente. El disco se abre con las guitarras descomunales de "Estigma", un sonido pesado, pisando parámetros desérticos. "Desconexión"comienza con una fuerza descomunal que se va plegando en la estrofa para volver a aparecer en un estribillo que mezcla la fuerza del riff con la melodía de la voz. "Redentor" trae ecos del rock alternativo e incluso de lo que hacían en ciertos momentos de lucidez Sober. Me rindo sin remisión con "Déjame", ¡vaya pedazo de canción!, ritmo pausado, un medio tiempo descomunal. 

"Cometas" y "Destino" -la canción- vuelven a jugar con las melodías, punto fuerte de la banda mientras ese riff no deja dudas de que 51 Grados tienen muy claro su procedencia. "Soga" suena directa, cortante, gracias a la batería y esa estrofa. "Invencible" y "Objetos perdidos" tienen un pronto más hard rockero, sobre todo gracias a esas guitarras, que en la segunda se acercan al stoner. "Nueve mundos" vuelve a retomar los aspectos sónicos del rock alternativo y cierran con "Faro" cierra el disco de forma majestuosa, un medio tiempo potente y épico. Un gran trabajo el de 51 Grados.

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