GLAZZ - Take 3


¿Donde están los límites?. Cuando hablamos de la mente, nadie debería de ponerlos, ni siquiera a sí mismo, ¿por qué acotar la imaginación, tratar de colocar cerrojos a la posibilidad de volar en libertad dentro de tu cabeza, cuando solo tu eres dueño de tus sueños, y piloto de sus deseos?. ¿Y si hablamos de la música?, solo la capacidad es capaz de frenar cualquier intento de explorar todo aquello que se convierte en necesidad de ser expresado a través de unos instrumentos musicales. Más complicado que romper con todo e intentar no encasillarte es hacerlo con la suficiente maestría para convertirlo en algo que pueda atrapar a aquel que se enfrente al reto de intentar conciliar sus gustos con lo que recibe. Pocos son los elegidos, y no penséis que aquellos dispuestos a asimilar un viaje sin retorno, son también mayoría. Entre aquellos capaces de llevar su forma de tocar por el camino vedado a unos pocos, están los portuenses Glazz, que tras un tiempo en compás de espera regresan al ritmo de trabajo y cuya mezcla de improvisación calculada en la que dan cabida a momentos propios del jazz, a profundizar en el rock progresivo o el tan de moda post rock, les coloca en un punto donde por mérito propio se han ido conformando como un  grupo a tener  muy en cuenta.

Durante su tour por Japón en 2014, decidieron encerrarse en un estudio de grabación y dar vida a su particular "Made in Japan" en forma de jam improvisada, que ha sido nombrada, siguiendo la tradición, como "Take 3". A diferencia del anterior, rebajan el minutaje final de las canciones, que no la intensidad, ni la dificultad añadida de seguir la senda marcada por el compañero, aportando cada músico su propia personalidad. Javi Ruibal (batería, percusiones y Kaoss Pad), José Recacha (guitarras, sitar eléctrico y teclados) y Daniel Escortell (bajos y sintetizador Moog), son los protagonistas de su propia historia, de situarse unos frente a otros y dar rienda suelta a su instinto. El talento les sobra y no va a ser algo que yo descubra ahora a estas alturas. El disco comienza con "Sugoi", tres minutos de jazz fusión, que abre la puerta a un mundo por descubrir. "Maxshissei" deriva hacia derroteros más propios del rock progresivo y se aparecen imágenes tanto de Rush como lejanías de Purple. "Astroboy" vuelve a poner tierra de por medio, introduciéndote en un bucle casi obsesivo.

"Shinkasen" explora sonidos más ambientales, la batería que marcando un ritmo hipnótico hasta que en pleno  arrancan con un derroche  de fuerza dando cabida a diferentes formas en una misma canción, un afortunado encuentro entre jazz y rock. "Chatelet" se empeña en mecerte suave, a ritmo de las olas que tan bien conocemos al sur del sur, una precisa parada para la calma que se rompe con "Mawashi" donde la bateria se erige en protagonista con un rítmico solo hasta que sus compañeros hacen presencia derivando hacia el jazz rock e incluso ese tipo de desvaríos (benditos ellos) del rock progresivo. "Geri" vuelve a mostrar momentos más progresivos mientras que "Yujo", canción que pone punto y final,  presume de atmósfera cerrando a modo de space rock este periplo nipón de la banda. Glazz no son una banda al uso, ni tampoco "Take 3" un disco sencillo de asimilar. La maestría es su baza y su punto de atracción consiste en que la improvisación conduzca a ella.

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