SOULFLY - Ritual

Me aterra ver lo que sucede en Brasil. Desgraciadamente la historia moderna de aquellos países ha estado demasiadas veces unida a dictaduras brutales auspiciadas y protegidas por los intereses de las grandes potencias del momento. No es el único país del centro y sur de América que navega en aguas turbias. Quizás Brasil no se encuentra en el punto de fragilidad de Honduras, El Salvador o Venezuela. Pero sus movimientos a través de las urnas susurran desastres. La voz del pueblo ha hablado y siempre mejor que la imposición de las ametralladoras para afianzar el poder. La falta de comprensión por mi parte hacia ciertos apoyos al legislador demuestran que por encima de la desigualdad racial prevalece la económica. No soy un experto en actualidad brasileña. Pero cuentan algunos que tal vez a Lula la zancadilla fue excesivamente evidente y Bolsonaro pisa fuerte y quizás el verbo es utilizado con evidente acierto. Como decía, Brasil irradia temor. Pero sus vientos no beben tan lejos de los de la vieja Europa donde las fronteras sirven como excusa de odio y programa político. Brasil es el de los Zico, Socrates y Pelé. Brasil también es el de los Neymar y otros caprichosos hijos del balón. Brasil demasiadas veces es el de Ratos de Porao y su crucificados por el sistema. Para los amantes del metal, Brasil siempre será el de Sepultura y los hermanos Cavalera.



Sepultura fue una de las bandas imprescindibles de mi vida. Hasta "Roots" deposité en ellos mi fe ciega. Nunca me sentí defraudado. Luego fui perdiendo el compromiso. Incluso con Max y sus Soulfly cuyas primeras descargas me hacían confiar con el puño cerrado. Han pasado un puñado de meses desde que Soulfly volviesen a a estar en la palestra con este "Ritual". No es hasta ahora cuando he sentido la necesidad de que su brutalidad manifiesta guiase mi mano a través del teclado. "Ritual" es un gran nombre para un disco más aún cuando el maestro de ceremonias se llama Max Cavalera. Más de 20 años avalan un proyecto que por justicia escapó hace mucho de aquello de el tipo que se largó de Sepultura. Soulfly alaban al dios riff y eso me convierte en discípulo. Sin vuelta atrás. No necesito más enseñanza que la de una guitarra creando marcas conocidas a las que aferrarse. Max se muestra brutal en las voces. Ese bajo serpentea junto a una batería que marca compases de destructiva fuerza. Aquí no hay rendiciones. Aquí no hay concesiones. Todo lo contrario, parece que la fuerza bruta se escape por cada poro. Puede que las maltratadas cuerdas vocales de Max se encuentren cada vez más desgastadas. A quien le importa mientras sea capaz de transmitir esta jodida violencia que el metal necesita como el aíre para respirar.


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