CRACKER - Cracker (1992)

Un jodido sábado y yo levantado temprano, antes de que pongan las calles. No, no es que tenga que currar, eso me toca por la tarde. Y tampoco es culpa de ninguna sustancia química ni de la falta de ella. Segundo café de la mañana y el sol ni se ha desperezado aún -sin vicio no puedo estar-. Mis gatas me escoltan cada una a un lado. Duermen como si no hubiese un mañana. Realmente les importa una mierda que lo haya. El café echa humo. Presagio del día que se viene encima. Maldito final de verano que no da tregua. Encima el levante. Enemigo a las puertas. Me quito un par de cosas de encima. Al menos aprovecho el madrugón. Ración adrenalínica de punk y no son ni las siete y media de la mañana. Plasmada en RTBM. En unos días también aquí en el tugurio de la objetividad perdida. Esta noche augura movimiento. Hay música en vivo en la ciudad. Tocará resistir y disfrutar. Con nosotros el que pueda y el que quiera. ¿O no era así?. Seguro que ya me habéis entendido, al menos algunos. Paso por la cocina. Me resisto a volver a encender la cafetera. Dentro de un rato mejor. No tengo mueble bar pero si las botellas a la vista. Jack me guiña el ojo. Jim también. Esta noche amigos.



La calma del amanecer se palpa en el ambiente. Me acerco al equipo de música. Si no hay resaca habrá que disfrutar de un disco que hable de borracheras y huela a auténtico rock and roll. Hace mucho que dejé de contar los días pasados. Se empiezan a acumular ya demasiados. Me niego a ser demasiado viejo para el rock and roll. Y para nada. . El 92 fue un buen año. Kiko marcó ante Polonia. El hard rock seguía en forma. En poco tiempo ya no se llevaría ser un macarra pero no lo sabíamos. Cracker lanzó su disco debut. Hablaban de angustia adolescente en su primera canción. Y de la más bella, la botella. "I don't know what the world may need. But I'm sure as hell that it starts with me.And that's a wisdom. I've laughed at.I don't know what the world may want. But a good stiff drink it surely don't. So I think I'll go and fix myself a tall one". Amé ese puto disco desde el primer instante. Incluso aunque "Happy birthday to me" me suene a un cruce imperfecto y beodo entre Tom Petty y Dylan, adoro esa letra. "I'm feeling thankful for the small things today". Ahí tenéis el secreto de la vida. En una canción de David Lowery, Johnny Hickman y David Faragher.

Rock de raíces, nuevo country, o alternativo. Rock a secas. Que se yo. Será por etiquetas. Canciones como puños. Esa es la mejor etiqueta para el debut de Cracker. ¿No me crees?. Escucha "I see the light" y esa entrada al estribillo. Cracker tienen esa cosa que tanto me gusta, que hace a las bandas grandes a mis ojos. Eres capaz de reconocerlos rápidamente, para bien o para mal. Maldita sea, que fácil parece pero que complicado se vuelve. "St. Cajetan" no la olvidaría ni en mil años, con esa guitarra sencilla, sin estridencias en los días de los guitar heroes, dando entrada y vida. Acústicas para contrastar el momento en el que vivía entre guitarras distorsionadas (puedes leer esto en cualquier momento de mi vida). Acústicas repletas de buen gusto. Esa melodía que gasta "Mr. Wrong" la gasto hasta la sociedad. Me pasa igual con "Someday". Me encanta hacerla sonar en el coche, en esos cds que me grabo a base de canciones con las que puedo desgañitarme mientras conduzco y el resto de conductores me miran extrañados al pasar. 

"Can I take my gun up to heaven?"  como declaración de amor, como propuesta sobre la mesa, como juramento que cumplir. "Satisfy you" pisa el pedal sin pasarse, pero hace subir las expectativas, comprender su rock and roll antes de bajar los tiempos y meterte entre pecho y espalda "Another song about the rain" con la que siempre, vete a saber tú por que, he trazado una línea entre Lowery y Billy Corgan. Baila, baila hasta el amanecer, aunque ahora comiencen a aparecer los primeros rayos de sol. No tienes excusas. Y si necesitas una, sube el volumen a "Don't fuck me up (with peace and love)". Ya se escucha ruido en casa. La vida vuelve a su ciclo normal. Mientras tanto los lánguidos acordes de "Dr. Bernice" se pierden por el hueco de la escalera.  Miro el reloj. Son solo las ocho y media. Aún queda sábado por delante y demasiadas canciones que rememorar.
 

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