MOURA - Moura

El tiempo es tan abstracto y preciado que a veces se diluye sigiloso entre los capítulos que conforman la vida mientras te empeñas en buscarle una definición que trate de explicarlo aún a sabiendas que no es necesario. En este mundo empírico de avances casi al filo de la mejor ciencia ficción del siglo anterior necesitamos como raza única que nos englobe disfrutar de una dualidad en la que convivan el pensamiento racional y a su vez el espiritual. Es justo y necesario adorar a la Diosa Razón y rendir culto a la ciencia como portadora satisfacción y mejora de nuestra vida cotidiana. También reencontrarnos con nuestros cultos más arcanos, aquellos que nos acercan a la tierra, el mito, el poder de la madre, de las entrañas de Gaia. Y no me paseo por etéreos y a veces inocuos caminos de la New Age ni cultos apostados pro falsos profetas, sino por la experiencia vital y ancestral de nuestro paso por esta tierra que se pone a nuestro servicio sin pedirnos renta aunque el continuo descuido por nuestra parte de su debida salud nos termine pasando factura más pronto que tarde. Las raíces que nos unen a nuestra cultura milenaria es al final lo único capaz de diferenciarnos y deben de servir como nexo de unión en el afán de compartirla y a su vez conocer otras.


Me siento a medida que va avanzando mi reloj vital más necesitado de sumergirme en ese mar de antropología plena de  conocimientos que algunos llaman folklore, yo simplemente fe de vida. Es algo que no necesita explicación ni ser forzado. Se adecúa a las circunstancias cuando la perspectiva es favorable, cuando se es capaz de exhumar los escritos correctos. Ando leyendo con calma y sosiego El libro rojo de Carl Gustav Jung. Culpa de un podcast realizado por Ritxi Ostáriz del mismo nombre que el manuscrito.  Un podcast que me induce el viaje de retorno a las fuentes de lo sagrado, como dice el propio Ostáriz. Y esa travesía también la encuentro en este lanzamiento de los gallegos Moura, en el que ponen al servicio del rock esa íntima comunión con sus raíces gallegas tan ricas en folklore y bella oscuridad. Una seductora pócima de rock psicodélico al que además de los vientos atlánticos de sus costas de nacimiento se les unen acercamientos sonoros  como concepto, al nuevo rock andaluz, a lo que al Sur del Sur están proclamando bandas como Atavismo.

 "Eira" toma la palabra para dar comienzo a la liturgia a la que nos invitan Moura y cuya invitación acepto sin reticencias. Ecos tradicionales van dando paso a una guitarra marcada que deja sin aliento como sala de acceso a un nuevo retorno a los sonidos tradicionales que se unen en comunión con pasajes progresivos. "Da interzona a Annexia" construye unas atmósferas envolventes gracias en parte al sonido de los teclados y a ese ritmo tribal y continuo que marca la batería donde el golpe al platillo se convierte casi en un llamamiento hipnótico que se ve prolongado con la melodía vocal. La joya de la corona viene de la mano de "O curioso caso de Mademoiselle X", desde ese inicio con un bajo sosegado y unos apergios que emanan una tranquilidad propia de la naturaleza a la vez que épica. Va creciendo en intensidad cuando la electricidad se hace presente mutando ese trasfondo sosegado en una creciente ansiedad que en un nuevo de giro se torna melódica adoptando una faceta más folk al entrar la voz. Una jodida maravilla que va cobrando vida propia con cada acorde.

 Cierran este viaje del que no quiero ni deseo regresar con los ritmos hipnóticos de la batería, las melodías tradicionales de voz y un marcado riff que se presentan como seña de identidad de "Ronda das Mafarricas" (cover del portugués José Zeca Alfonso) de clara influencia autóctona , zanfoñas incluidas como un canto tradicional en el que las guitarras y la tensión propia del rock tomar partido para reforzar el aquelarre sonoro. En definitiva una auténtica maravilla que no puedes dejar de escuchar ni de preguntarte como tenemos la suerte de contar con mentes así, capaces de idear y plasmar esta belleza en forma de canciones. Los protagonistas son  Diego Veiga: guitarra eléctrica, guitarra acústica, harmónica y voz, Hugo Santeiro: guitarra eléctrica, guitarra acústica de 12 cordas y guitarra clásica , Fernando Vilaboi: hammond y sintetizadores, Pedro Alberte: baixo  y Luis Casanova: batería. Detrás del lanzamiento se encuentra ese loco romántico incansable llamado Berto Cáceres y su Spinda Records, quien por cierto, para animarte a que te quedes en casa, ha puesto gratis todas las descarga del catálogo del sello desde el bandcamp de Spinda Records.



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