JOE BONAMASSA - Royal Tea

El carácter es esa cosa que como pasaba en aquello tan arcaico e innecesario como el servicio militar con el valor, se supone. Bueno, estar, está. Más acusado o escondido, según las circunstancias. El saber dominarlo es capaz de facilitarte la vida, principalmente cuando eres proclive a que se desate y tome su propio camino con sus correspondientes consecuencias. También los factores externos influyen. Llevo unos días con el dedo de un pie en rebeldía. Nada que una ingesta de calmantes y de píldoras contra la infección no terminen llevando a su redil. Mientras la ciencia hace su trabajo yo lucho contra lo irascible que me vuelve el tener que estar dependiendo de medicamentos y no pagarlo con quien no tiene culpa. Bueno, y a que viene esto, os estaréis preguntando. Pues ni idea, pero es que esta bitácora personal - que llamarla siempre tugurio me mola más, pero bueno - cada vez está recuperando con más fuerza su fin original, que no era otro que dejar escapar mis pensamientos para que quedasen atrapados en sus paredes digitales y a la vez mezclar con alguna opinión sobre algún disco que me esté llamando la atención, bien porque sea novedad o porque lo haya rescatado después de un tiempo en el purgatorio del olvido de donde me gusta redimir cual almas perdidas aquellos discos que debido a la cada vez más acumulación de discos en las estanterías de casa van dejando de sonar con la frecuencia que merecen. Y me siento cómodo con este retorno a lo que siempre quise que fuese Motel Bourbon, a lo que siempre quise ser. Un aficionado a juntar letras que intenta dar forma a un momento de inspiración con el riesgo de que esta quede difuminada por el camino. Ahí es donde quiero estar, aquí y en el podcast, lo que me hace dar vueltas en mi cabeza a abandonar otras historias en las que pienso que no puedo dar lo que merecen, porque esto que hago jamás lo podría forzar. Dejaría de ser divertido.


Son cosas que pasan por mi cabeza, que un minuto laten con más fuerza que al siguiente pero al final como la luna cada noche, vuelven a asomar. Uno necesita sentirse feliz con lo que hace, creer en ello más allá del reconocimiento de los demás. Hacer lo que uno quiere y no lo que cree que debe hacer. Quizás por eso me gusta tanto Joe Bonamassa, porque la actividad y su necesidad de tenerla le sale por los poros. Le acusan de un sobre esfuerzo que tal vez, más asentado le llevaría a obtener mejores resultados. No lo se. Tampoco me pondré a juzgar. Yo disfruto de sus discos, de su franqueza a reconocer influencias y dejar que afloren en sus composiciones propias o en las versiones que no le duelen prenda en introducir en sus discos. Después de una frenética edición de discos en directo, Joe Bonamassa tiene nuevo disco en estudio - si no me falla la memoria, dos años hace del último - y ha decidido bucear en los sonidos británicos y recuperar ecos de ese hard rock que se reflejaba en sus primeros discos - y en BCC con Bonham y Hughes - que se hace presente en los riffs que Bonamassa nos pone en la cara en este "Royal Tea". Que haya grabado en los míticos Abbey Road y que para componer a su lado se alineen gente como Pete Brown, Jools Holland o Bernie Marsden confirma la declaración de intenciones.

Abre el disco ""When one doors opens", con unos muy cuidados arreglos vocales que se nos presenta como un comedido medio tiempo hasta que un demoledor riff hace estallar la tormenta girando hacia un huracán de fuerza controlada. "Royal Tea" es muy Bonamassa y a la vez esa melodía de voz seguro que te trae recuerdos de bandas que tanto nos gustan. "Why does it take so long to say goodbye" es un blues rock con la guitarra pareciendo hablar y esa forma de cantar que me trae a la cabeza lo bien que lo hacía el desaparecido Gary Moore. "Lookout man!" comienza con un bajo marcado y distorsionado que sirve como base para que la línea de voz de marcado carácter rockero y los arreglos vaya construyendo una magnífica canción. "High class girl" es blues rock rítmico, eléctrico, sin excesivas complicaciones a primera vista pero tremedamente efectivo y efectista. Se endurece la situación, musicalmente hablando, con "A conversation with Alice" y sus ecos sureños, otra de esas canciones para poner a buen volumen mientras recorres kilómetros - cuando podamos volver a hacerlo -.


 

"I didn't think she would do it" pasa rápido, con la velocidad de las canciones capaces de levantarte el ánimo, blues directo, Bonamassa luciéndose en el solo, sonido potente, hechuras rockeras, sombras a veces a Hendrix. Una de las guitarras que más me gusta de este disco se las marca Bonamassa aquí. Excelente inicio el de "Beyond the silence" en la que mezcla con acierto acústicas y eléctricas, aportándole un aire fronterizo a la vez que refuerza una intensidad intrínseca que cala los huesos. "Lonely boy" muestra colorido, aires festivos, blues clásico con vientos, contrabajo y ganas de bailar. Cierra el disco "Savannah" de ritmos tranquilos, revoluciones rebajadas, dueto guitarra y voz. Bonito medio tiempo que quieres cantar, disfrutar acompañado. Joe Bonamassa sigue contra viento y marea, entre aduladores y detractores, pero siempre al pie del cañón. Y que sea por mucho tiempo.

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