HOLY DEATH TRIO "Introducing..."

Hay a quien se la avinagra directamente el gesto cuando escucha la palabra Heavy Metal. Craso error pienso. Cierto es que hay derivas del heavy metal desde hace décadas con las que no me siento identificado y que además me gusta aglutinar alrededor del nombre que nomina al genero bandas que seguramente más de uno se eche las manos a la cabeza e intente rápidamente alojarlas en otro saco diferente. Porque estamos de acuerdo en que Thin Lizzy no son heavy metal, aunque "Thunder and Lightning" sí que lo era. Un que es un maravilloso ejercicio de retroalimentación. Thin Lizzy reconocida influencia de la NWOBHM y John Sykes que entra en sus filas para encaminar a los de Lynott - siempre ojo avisor a lo que se cocía en los ambientes musicales - hacia los sonidos emparentados con aquellas bandas. Pero es que además, ¿"Sin after sin" de Judas Priest no es heavy metal?. Si para comparar tomas como referencia "British Steel" igual no te salen del todo las cuentas, pero a mi no me cuentes historias, que estas negando la mayor. Pero venga, para evitar debates inocuos, voy a dejar aparcado al Heavy Metal y me voy a dirigir hacia los terrenos abonados del hard rock en su faceta más potente y clásica, o si lo preferís, la que abarca desde los setenta hasta el 82 u 83, antes de que sucumbiese al meloso anzuelo de la MTV. Un caldo de cultivo cocinado a fuego lento con las canciones de Deep Purple, Uriah Deep, Legend, Grand Funk, U.F.O. y solo por nombrar a los más conocidos y famosos, porque también merecerían estar en esta lista gente como Stone The Crows, Ancient Grease, Socrates Drank The Conium, Mountain, Road, Granicus, Dust... y haciendo patria Tapiman o The Storm.

Y de ahí durante este siglo hemos visto a multitud de bandas dejar discos maravillosos inspirados por todas estas bandas y muchas más, como son Dead Lord, Graveyard, Imperial Jade, Hard Days, Hellsingland Underground, Mockers, Plomo, Glyder, Kadavar... o la banda que hoy se cuela en el Motel directamente desde Austin, Holy Death Trio. Después de un e.p. editado en el infame 2020, se presentan en sociedad respecto a larga duración con un muy potente "Introducing..." en el que hacen gala de esas influencias antes nombradas que no sé a ti, pero a mí tanto me gustan. Obviare la intro que da nombre al disco - yo y mis manías, y se la pillé hace ya mucho a las intro - para directamente dejar volar mi cabeza con el hipnótico ritmo que marca la batería en "White Betty" junto ese riff correoso de puro hard rock cañero y potente que seguro que te suena pero amigo, aquí está todo ya inventado. De la misma manera hago headbanging a la par que suena el frenético riff de "Bad Vibrations" y la voz pisa fuerte por territorios mas fumetas y desérticos. Algo que queda mas patente aún en "Black Wave"y es que la voz y forma de cantar de John P. Rosales me recuerda no tanto en matices como en ideas a Lee Dorrian antes de que hundiese a Cathedral en los más pantanosos terrenos del doom.


Raíces blues aparecen en "Get down" que está dedicada a Dusty Hill y a Neil Peart, y si, hay bastante de la banda del primero pero también guiños a los dioses canadienses. El sonido texano de ZZ Top o de guitarristas como Ted Nugent o Pat Travers sirven como referencia para hablar de "The killer". Atentos a como nos introducen Holy Death Trio en "Fish Sticks" con un hipnótico bajo que resalta ante el omnipresente riff y el regreso a la potencia monolítica del heavy psych. Cierra el disco "Witch Doctor" y no podían faltar las referencias a Black Sabbath y toda la horda lisérgica de herederos de Iommi, Ozzy, Bill y Geezer como Electric Wizard en el papel de alumnos aventajados. Como esto anda por barrios habrá a quien le parezca otra banda más pero en lo que a mi concierne, es uno de esos discos con los que pienso homenajear a los vecinos mientras doy buena cuenta de un Bourbon con hielo, otra vez.




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