Alineados en una cruzada por rescatar los postulados más clásicos del rock entre la diversión y la laca de uñas que comenzaba a quedar atrás y la pretensión impostada de configurar seriedad alzándose en el horizonte, con sus dimes y diretes, sus luchas de egos y sus cambios de piel no siempre en la misma dirección hacia la que viraba el negocio, los fans de The Black Crowes somos legión, y me apropio de la primera persona del plural porque a pesar de arastrar a mi rincón a esos Cuervos más rockeros de su debut, Harmony o uno de mis discos preferidos del grupo -difamado también por buena parte de sus die hard fans- como es By your side mientras me alejo sin disimulo de sus postulados cuando estos se vuelven más “densos”. Voy, vengo… rumores y deseos , anhelos y desencuentros, al final de nuevo de vuelta con nuevas canciones sin importarnos hasta cuando. Bastardos felices me parece un apunte acertado para definir como nos sentimos muchos ante la llegada de un nuevo disco y la incertidumbre de tratar de adivinar por “donde iran los tiros”.
En “Happiness bastards” ganan las guitarras y me siento dichoso. Los hermanos y compañía -a estas alturas no creo que nadie ponga en duda quien corta el bacalao- desconozco si por la alegría del reencuentro y apartar momentáneamente las fricciones o sencillamente porque el cuerpo se lo pedía, han apostado por el rock and roll del que son uno de sus grandes apóstoles y en dicho envite por la electricidad sin dejar declado algun blues pantanoso, infecioso y oscuro. Me dejo llevar, porque ya mis viejos héroes no me miran desde la pared pero me siguen insinuando maneras de vivir desde los altavoces de mi desvencijado equipo de música, testigo de tantos pactos con el diablo como riffs han desfilado ante sus circuitos electrónicos. 2024 se está presentando ante mi puerta con un buen puñado de bandas que llevan décadas a mi lado, dejando discos que me vuelven loco y ante los cuales ando solo hacia el altar de sacrificios donde sellar sin diamantes nuestro “esto es para siempre”. Y si, soy un puto bastardo feliz. ¿Y tú?.

No hay comentarios:
Publicar un comentario