A expensas de que el incansable guitarrista norteamericano edite su próximo disco, un directo en el que rinde homenaje a la música de Rory Gallagher -y yo salibando como con cualquier historia relacionada con el guitarrista irlandés- aún tenía pendiente dar su lugar va este “Breakthrough” editado el pasado año. Ya conocéis de sobra la continua crítica desde buena parte de los fans del blues hacia Bonamassa lo que no quita que este tenga de su parte el favor de la industria y se haya convertido en la figura más reconocible del “Blues para todos los públicos”. Por mi parte siempre he mostrado a quien me ha preguntado mi predisposición por la música de Joe Bonamassa, me gustan sus discos, unos más y otros menos, y me gusta mucho como lleva sin complejos sus influencias al directo plasmándolo en sus correspondientes discos como muestra de “humildad”. Eso si, mi Joe Bonamassa favorito es aquel que se acerca al Hard Rock como con aquellos Bloodline -donde compartía filas con Aaron Hagar, Waylon Krueger, Erin Davis, Lou Segreti y Berry Oakley Jr., estirpe todos ellos de la realeza de la musica- o con Black Country Communion.
Pero centrémonos en “Breakthrough” que para eso hemos venido. Apartemos consideraciones sobre técnica y feeling donde podríamos debatir, más objetivados en lo primero que en lo segundo. Bonamassa sabe lo que debe hacer y lo hace muy bien. “Breakthrough” se mueve entre el blues más musculoso de la canción título, “Life after dark” un medio tiempo con una guitarra poderosa que fortalece perfectamente la canción o “You don’t own me” al blues coral de “Drive by the exit sign” o la búsqueda de la raíz en “I’ll take the blame”. También nos encontramos con piezas que coquetean con el rock más formal en “Still walking with me” algo que me recuerda, y cuidado con la literalidad de la comparación, con lo que hacía por ejemplo Clapton en discos como “Reptile”. En definitiva, “Breakthrough” me parece un buen disco, calificarlo sencillamente como correcto me parecería quedarme corto y que seguramente, como la gran mayoría de sus discos, funcione mejor como puerta de entrada que como menú habitual.
Robert Jon & The Wreck - “Heartbreaks & last goodbyes”
Noveno disco de una de las bandas más solventes que he visto en directo. Os aseguro que enfrentarse a estos tipos en una sala pequeña es uno de esos ritos por los que debe pasar cualquiera que contemple el Rock and Roll como dogma de fe. Fieles a su estilo, su creencia, su filosofía, Robert Jon & The Wreck siguen presentando canciones de altos vuelos donde ese afilado cruce de Rock Sureño, Country Rock y Rock Americano. Por alguna razón que se me escapa -o tal vez no- un tipo de música tan enraizada como el Southern Rock siempre se mantiene en un perfil, si no bajo, tal vez medio incluso en una época en la que a ciertas facciones del rock les dio por elevar a los altares cualquier ritmo inmerso en ese enorme cajón de sastre que alguien denominó Americana y que traspasó sus círculos naturales, esperemos que no en ese espacio cíclico que domina el business norteamericano y que exporta al resto del mundo.
“Heartbreaks & the last goodbyes” es un compendio de riffs clásicos de herencia rockera, sucios pianos de country con sabor a bares de carretera a veces otras a Honky Tonk de garitos con naipes y botellas de Jack Daniels coronadas con una fantástica voz cuya calidez te hace partícipe de las historias que cuentan sus letras. “Heartbreaks & the last goodbyes “ muestra rudeza cuando es necesario y es introspectivo cuando la situación lo requiere. Canciones que hacen compañía, que libera espíritus y contrae corazones. Canciones que podrían ser la sintonía de un viaje sin prisa ni pausa por largas carreteras secundarias sin destino fijo ni certezas prefijadas. Robert Jon & The Wreck son esa banda que siempre debería estar a tu vera.



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