sábado, 18 de abril de 2026

Malditos -y brutísimos- Ipods: Exhumed/Worm/Immolation


Con la edad y el paso del tiempo he ido asimilando nuevas sensaciones y situaciones pero a la par, no he dejado de lado casi ninguna de aquellas que incorporé a mi día a día en mi ya lejana juventud como estación de edad que  no como predisposición mental. Si el cine -obra y gracia de los videoclubs- me ha acompañado desde la adolescencia, el cine de terror ha sido para mi el preferido de la familia. Dentro del cine de horror, al igual que rehuyo del gore más rutal y especialmente de cierto cine que busca experimentar con sensaciones calculadas sobre la base de la repugnancia a través de la trasgresión. Lo mío siempre ha sido, principalmente el slasher, más o menos bruto, con visión en mayor o menor medida mainstream pero en unos parámetros reconocibles que además siempre me ha parecido un excelente compañero de viaje del Metal. Sin lugar a dudas mi “asesino” favorito es Jason Voorhes al que F. Krueger y Leatherface le pisan los talones, pero no olvidemos a Victor Crowley, The Creeper, Michael Myers, Angela Baker, Billy Chapman, Russ Thorn, Mick Taylor o Marie. Hoy no voy a hablar de homoglobina en el cine, sino en la música. Afilen sus hachas.

Exhumed - Red Asphalt (2026)

Si el rock and roll siempre ha tenido y presentado una obsesión con la carretera bien como metáfora, bien como manera de vida nómada, Exhumed también centran su visión en el asfalto a su propua manera, para construir un disco cuyo nexo de unión a través de las letras es la “carnicería” fruto de la tragedia de los accidentes de tráfico. “Red Asphalt” es un compendio estupendo de Death Metal con toques Grind que reafirma la concepción más básica que debe de tener un disco de este tipo para satisfacer a quien se acerque a sus sangrientos dominios. 

Centrándonos de lleno en el ataque frontal que representan sus canciones, siempre centro principalmente mi atención en las guitarras como polo de atracción al género y en eso Exhumed saben como sacarle partido y aunque nos encontremos con auténticas demoliciones sonoras como “The iron graveyard” en el solo exprimen de manera certera las melodías antes de volver a sumergirse en la insana espiral de caos comandada por una batería endiablada. Otras canciones como “Shovelhead” donde de nuevo las guitarras marcan distancia o la marcial “Crawling from the wreckage” en la que el ritmo marca el tiempo de manera pesada evocando al igual que la voz pasajes más clásicos de las estructuras del Death Metal. Un buen -y sangriento- disco.

Worm - Necropalace
De los espinosos y abruptos terrenos del Death Metal más demoledor cruzamos hacia esa encrucijada en la que el Black Metal y los elementos sinfónicos cruzan su destino, esta vez para comprobar como Worm escapa de anteriores descensos opresivos al doom para reivindicar la revitalización del Black Sinfónico tal vez retomándolo justo en el punto en el que Dimmu Borgia decidieron no continuar. “Necropalace” reconvierte la oscuridad en una atmósfera épica con gran protagonismo de los teclados, enraizados pasajes vocales que se hunden en la abrupta oscuridad junto al constante fluir de unas guitarras que huyen de pasajes planos y que incluso atraen hacia sí al mismísimo Marty Friedman que aporta uno de sus diferenciales solos a una de las canciones -“Witchmoon: the infernal masquerade”-. Y es que “Necropalace” es un viaje cinemático por capítulos por obra y gracia de Phantom Slaughter que aliado con Philippe Tougas -Exxûl, Atramentus, Funebrarun…- “bautizado” como Wroth Septentrion en esta aventura donde no puedes permitirte perderte un detalle de los que conviven y construyen cada una de las canciones. ¡Un gran disco!.

Immolation - Descent

Los norteamericanos Immolation es de esas bandas que siempre me provocan un ejercicio nostálgico de memoria pues no en duda junto a otras bandas como Obituary, Death o Pestilence conformaron mi puerta de entrada al Death Metal hace ya tanto que comienza a parecer un lejano hito en el tiempo. Quizás pueda parecer a tópico e incluso a una innecesaria justificación pero no son Immolation el tipo de grupo predestinado a romper registros o estructuras musicales que precisamente contribuyeron a crear sino que eso es cometido de aquellos que han ido llegando detrás aprendienido de los pasos dados por Immolation entre otros. Ojo, que tampoco esto pretende ser una oda al inmovilismo, que tampoco es el caso de los de Vigna y Dolan que siguen avanzando en las proporciones y propuestas adecuadas. Precisamente las guitarras de Vigna y Bouks son la clave, el perturbador elemento catalizador de este descenso disonante a las profundidades del sufrimiento y gozo por medio de la brutalidad intrínseca de las composiciones que se dan cita para definirla como conjunto. “Descend” es un agónico giro sobre sí mismo en el sonido de Immolation de forma tremendamente acertada.

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