sábado, 23 de mayo de 2026

Midnite City - Bite the bullet (2025)


No deja de sorprenderme, para bien, esa especie de esfera que ha creado a su alrededor el hard rock melódico, un círculo donde englobar bandas otrora exitosas que siguen ahora lejos de la presión sacando buenos discos, giras y festivales que actúan como espacios convenientes donde se produzca el efecto de encuentro con otras bandas que han ido apareciendo durante este siglo revitalizando y asentando la escena, todo ello con el creciente apoyo de una masa leal de fieles que siguen manteniendo con vida esa constante marea de guitarras convenientemente musculosas y melodías desatadas que forman parte esencial de la filosofía de un hard rock al que trataron de condenar a morir de éxito pero supo olvidar innecesarias nostalgias para poder seguir su camino. El anuncio del Lion Rock Fest en León donde el 7 de noviembre se dará cita mi idolatrada versión de M.S.G. con Robin McAuley a la voz (y que ya tengo reservado hotel en la localidad leonesa para dicha cita, curiosamente el día siguiente de mi cumpleaños), y una de esas bandas cuyo nuevo disco acaba de salir, Fighter V, nueva ola del hard/A.O.R., Art Nation y los protagonistas de esta reseña, los británicos Midnite City. Y es que los británicos lanzaron en 2025 el que supone ya su quinto disco


A ver cómo soy capaz de salir airoso de lo que pretendo explicar. Entiendo que uno de los ingredientes “naturales” del hard rock melódico o si preferís, del Hair Metal, que yo soy firme defensor de dicho calificativo y no con el desdén que algunos pretenden adjudicarle sino como la última reivindicación del rock and roll de su necesidad imperiosa de ser divertido. Volviendo a la raíz de mi exposición, siendo consciente de lo eficiente que puede resultar la sofisticación en la producción de este tipo de discos, a veces cuando esta se excede, puede crear en mi una cierta sensación de “superficialidad” que corre el riesgo en volver el sonido final demasiado aséptico. Y este “Bite the bullets” que posee todos los ingredientes para satisfacer las necesidades más íntimas de cualquier fan del género que se precie, aveces, por momentos, tal vez por los sintetizadores que asoman o producto de la mezcla final, saca el “uy” de la grada.




Tras esta apreciación, reincido en la opinión de que “Bite the bullet” es un muy buen disco. Saca músculo en el momento adecuado sabiendo que no es su factor de ventaja principal. “Bite the bullet” es un compendio de grandes melodías vocales, estribillos vitaminados, ritmos que invitan a festejar. Un viaje “ideológico” a final de los ochenta, al que no falta detalle, power ballads incluidas. Acercar el oído a las composiciones de Rob Wylde y compañía es rememorar guiños a toda la escuela ute definió el sonido de una época mientras presumía por Sunset Boulevard. Podemos adivinar según la canción el sonido grandilocuente y desenfadado de unos Poison, Motley Crüe o Rätt. Las perfectas ejecuciones melódicas de Danger Danger o Firehouse, e incluso la sobriedad europea de unos Treat. El disco desde su primera canción es una declaración de intenciones, como queda presente en “Live like you mean it” hasta el cierre con “When the summer ends”.

Entre medias nos encontramos con canciones donde renace el más pulcro espíritu de Def Leppard como es el caso de “It’s going be alright” o “Seeing is believing”, “Heaven in this hell” que atesora una estrofa maravillosa y un estribillo que no le va a la saga, “Running back to your heart”, la poderosa “Lethal dose of love”, con esos coros propios de los Kiss de final de los 80 o el estribillo gigantesco con el que coronan “No one wins”. ¿Cuál es el problema entonces?, os estaréis preguntando. Pues que esa sobreproducción ocasional en ciertas fases del disco le resta para que sea un álbum que apostase por cotas altísimas. Solo detalles, cierto, pero aún así un disco de altas cotas.


No hay comentarios:

Publicar un comentario