La mayor manera de aniquilación social ha venido de la mano de las reconversiones industriales. El descenso sin retorno para las manos desnudas que significó la Revolución Industrial cerró su círculo desposeyendo a unas ciudades -como estrategia de confrontación- de su tejido industrial bajo el pretexto de que no había para todos y condenando a sus masas a la “tiranía” del sector servicios. Lo vivimos en la bahía de Cádiz, se magnificó en Detroit, otrora orgullo del capitalismo o Bochum, al que la caída del emblema del “sueño americano” arrastró a su industria, provocando la precarización de la clase obrera, ese mismo capitalismo que tira de la cadena cuando ya no precisa de tus servicios, como un apocalíptico dios canibal que devora sin remordimientos de conciencia. La condena se define en la creación del extrarradio, en la despoblación de los barrios obreros fruto de la gentrificación, en la disolución premeditada de la conciencia de clase, aunque esta se resista a través de la organización de redes de resistencia vecinales, en la agónica expresión de rabia transmitida a través de la cultura definida como minoritaria.
El Hardcore por definición se ha convertido como valor en altavoz contra la exclusión social por motivo de clase. Subterranean Kids fueron pieza clave de un movimiento que reniega a escalar a costa de trasgredir sus normas morales. Cuando los del Baix Empordá bajaron la baraja cerraron un capítulo mayúsculo de la tradición Hardcore del sur de Europa, pero Mimo (voz) y Alberto (guitarra) decidieron que aún tenían historias que contar con la velocidad y la agresividad sonora como vehículo de transmisión. Con la incorporación de Gerard (bajo) y Pifa (batería) se meten en los estudios Ultramarinos Costa Brava para dar cancha a una declaración de guerra a modo de canciones. Velocidad y rabia como señas de identidad para extraer como mensaje evocador de este álbum homónimo.
Es obvio la importancia, como de imbricado está el hardcore letras y música, Subterranean no iban a ser menos por lo que al frenético ritmo de sus canciones describen y señalan situaciones sociales a las que el tiempo no solo no ha desterrado de nuestra cotidianidad sino que parece arraigado como coste impuesto por pernoctar en este sistema que nos imponen. Actitud como honda contra el gigante, llamar a las cosas por su nombre como piedra afilada dirigida con puntería hacia su cabeza, que quizás no es capaz de descabezar pero brecha a brecha erosiona su fortaleza. Musicalmente Subterranean muestran músculo omnipresente con una batería acelerada unas guitarras en primera línea, un bajo contundente y unas líneas vocales afiladas como cuchillas. Si, basan su influencia en el hardcore de este meridiano estatal con Subterranean Kids por razones obvias pero con el presente entre ceja y ceja.

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