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domingo, 27 de enero de 2013

EL TUNEL




Hoy me he levantado más nervioso de lo habitual, supongo, que será cosa del viaje. Que ganas de subir de una vez al tren y acomodarme en mi asiento. ¿Por qué no vas en avión? Son solo 5 horas, no que te vas a pegar casi dos días entre railes, me decía ayer Andrés. “Porque quiero pensar que aún quedan locos románticos, y que a mi manera, yo soy uno de ellos”. Y lo soy, incluso escribo un diario, aunque en vez de sobre papel, sea en mi flamante Ipad…..

Ya va siendo hora de subir al tren, un último vistazo a mis cosas. El billete, el Ipod repleto de canciones, algunos libros en el ebook y un par de series en el Ipad, todo ello para evitar que el viaje se me haga pesado. Ah, y la cámara de fotos con la batería cargada. Odio a esa gente que se dedica a hacer fotos con los móviles. Al final, soy un romántico…..

Esta vez me aseguré de que en la agencia de viajes, me diesen el asiento junto a la ventanilla. No entiendo a esa gente, que teniendo todo un mundo que observar tras el cristal, lo utilice como apoya cabezas para dormir. Me gusta mirar el paisaje, imaginar historias que transcurren en mi cabeza, como si de un guion  de Hollywood se tratase…….

Hoy es mi dia de suerte, no tendré compañero de asiento, por lo que podré poner y disponer cómodamente de todas mis cosas, sin tener que sentir un duro codo en mi costado, ir relatando mis pensamientos en ti, mi querido diario digital……….. vaya, con tanto trasiego, acabo de descubrir que llevo ya varias horas de viajes, esto pinta fenomenal…

Reconozco que tengo muchas ganas de llegar a la ciudad, con la que he fantaseado tantas veces, pero también, una de las razones para hacer el viaje en tren, es cruzar el largo túnel, el mas largo del continente, según cuentan, que se abre paso entre las montañas que se interponen en mi camino hacia el destino deseado. He leído, que son unos minutos de total oscuridad, capaces de convertirse en una eternidad para mentes fértiles….



Ya se van encendiendo las luces del vagón, y los murmullos constantes que me acompañan desde que partimos de la estación, se van apagando. Eso es señal, de que nos acercamos al túnel, se nota en el ambiente y en la presión que atenaza mi pecho, nervios supongo…. Oí historias sobre la oscuridad en la que te sumergías, pero no la imaginaba tan profunda y densa. Las voces se han ido acallando, hasta que ha comenzado a reinar una inquietante paz, y una incomprensible calma, que en vez de relajarme, se agarra cada vez mas fuerte a mi pecho….

¿Qué ocurre?, oigo voces que gritan, lamentos, pasos que corren a mi alrededor. Siento el temor, el miedo…….. menos mal, que ya se intuye el final del túnel, se deja adivinar una luz fuerte, brillante, vital e incluso diría que serena…..

Por fin hemos dejado atrás el maldito túnel, y la luz vuelve a ser mi compañera de viaje, pero….. ¿Dónde estoy?, esta luz no es como la del sol de media mañana, y esas voces que me llaman, no suenan como las de las personas que viajaban en el vagón, ¿y esos sollozos de fondo?, quien me habla, quien me dice que no tenga miedo, que camine hacia la luz….


1 comentario:

ÁNGEL dijo...

Jaja, mira que lo estaba viendo venir, master. Buen relato ;)
Saludo.

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