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domingo, 24 de marzo de 2013

DIRTY YORK - FEED THE FICTION



Hay cosas que van cambiando con el tiempo, supongo que la edad y todas esas historias, te van adaptando a las necesidades del momento. Yo por ejemplo, siempre he sido muy reacio a tomar medicamentos, ya ves. Una tonteria quizás, pero a no ser de algún dolor insoportable, como tras alguna operación que he sufrido, y aun así, si os soy sincero, jamás he terminado un tratamiento, al segundo o tercer dia, cuando el dolor mas fuerte ha remitido, se acabó tomar pirulas. No es que me guste sufrir, ojo, es que siempre me ha dado mucha grima la quimica, manias. Preferia sedarme yo mismo, de otra manera, normalmente de manera líquida. Ahora llevo unos dias atiborrado a pastillas, supongo que la edad ha disminuido mi tolerancia al dolor, o simplemente, ya no me "automedico" tanto como antaño, o mas bien casi nada, excepto mi cerveza diaria y algún copazo los fines de semana.

Sin embargo hay cosas que no cambian. He contado alguna que otra vez, creo, que allá a final de los 80, descubrir bandas como The Black Crowes, Quireboys, Dogs d'amour o D.A.D. para mi fue como un soplo de aire fresco. Algo empachado de tantos sonidos melódicos y estribillos radiables, el giro hacia sonidos mas clásicos de estas bandas, junto a esa panda de macarras que airearon aquello llamado sleaze, me dieron un giro en mi forma de disfrutar el hard rock, y aun, tanto los sonidos mas "canallas" del hard, como aquellos que cabalgan a caballo del british blues y todo el rock que se mamó en los 70, los que habitualmente leeis mis historias, sabeis que son mi caballo de batalla.


Sin lugar a dudas, The Black Crowes se convirtieron en los mas grandes de aquellas bandas que tomaron el retroceso como biblia en los 80, pero sus continuas idas y venidas, con la de momento ¿definitiva? parada de los hermanos Robinson, ha dejado el camino repleto de herederos de su espíritus, algunos sin mas mérito que ser meras copias sin sentido, pero otros capaces de hacerme vibrar y calarme los huesos, como me pasó la primera vez que escuché a los australianos Dirty York y su "Goodbye to diamonds", cuya reseña podeis recordar pinchando aqui. Es curioso, porque siempre tuve otra idea del rock que venia de Australia, mas relacionado con gente como Radio Birdman, a pesar de que si es cierto, que de allí habian salido además de AC/DC, grandes como Rose Tattoo, Cold Chisel o Jimmy Barnes.

Pero desde las antipodas, está apareciendo una serie de bandas, como los propios Dirty York, My Dynamite o The Widowbirds, que apuestan por el camino cimentado por los grandes nombres del rock. Volviendo a Dirty York, tuve la oportunidad de entrevisar a Shaun Brown, vocalista de la banda (para leerla, aqui) y hablar con el de todo ello. Ahora Dirty York tienen por fin su tercer disco en la calle, "Feed the fiction", y reconozco que tenia muchisimas ganas de echarmelo a la oreja, mas sabiendo, que además la gente de Teenage HeadMusic, iban a volver a ponerlos en nuestros escenarios durante mayo y junio, y al fin llegó la hora, ya tengo el disco en mis manos.


Tras la primera escucha, solo pude pensar, que cabrones, que bien suenan estos tios, menuda máquina de rock and roll. Ese rollo Stones del principio mezclado con el mejor rock sureño de la inicial "Be home & alive" te abre el apetito al instante, porque está claro que la cosa promete y mucho. Cuando caes rendido ante un disco en su inicio, ya no hay vuelta atrás, y la primera vez que me eché al oido "Speechless", no podia apartarlo de mi cabeza. Puro rock, sin mas historias. "Stitches in my pocket" es festiva, con ese teclado honky tonk, y ese solo de guitarra, para no dejar de bailar entre gente como tu y como yo.  Atentos a los coros femeninos de "Can't wait to see ya", fabulosos que construyen un tema delicioso, rítimico y pegadizo.

"Free to find it out" saca de nuevo a relucir ese retazo sureño que atesora la banda con esa forma de cantar de Shaun que bebe de todos los grandes vocalistas que dio el rock de los setenta. Otra de las joyas de este disco es "Dollar bet man", un medio tiempo con una armónica llena de vida y un sentimiento blues que se te impregna hasta la última partícula de tu cuerpo. Guitarras poderosas para "Keepin`me up", un tema, que eas guitarras me han recordado un poco a Lenny Kravitz, cuando a este le da por rockear, que lo hace de escandalo. De nuevo conducen directos al sur con "Sweet sensation", el temas mas "hard rocker" y otra de mis favoritas de este disco, pletórica.


Mamma mia, como suena "Never show" a Led Zeppelin en esas guitarras con un toque soul que la enriquece mas aun. Si algo destaca en este nuevo disco de los australianos es que no se han puesto límites. Es un disco mas variado, en el que se dan cita todas las influencias mas palpables de la banda. Ecos de los hermanos Robinson y sus Black Crowes me vienen a la cabeza con "Thru the filtered light". Otro tema que me ha atrapado es "Why I burn", donde me vuelven a salir alguna referencia Stone mezclada esas guitarras a lo Allman Bros. Para cerrar este album, que mejor que un buen blues de la mano de "See beyond", una preciosa canción a ritmo lento, ideal para apagar las luces, encender unas velas, mirar a tu pareja a los ojos y dejar surgir el momento.

Es cierto que tengo debilidad por esta banda. En su anterior paso por Cádiz no pude verles, algo que curiosamente me suele suceder, como me pasó con otra de mis bandas favoritas actuales, The Delta Saints. Los australianos tienen marcado el sur del sur en su calendario el 2 de junio, esta vez, espero poder estar allí. Mientras tanto, pienso seguir disfrutando de este "Feed the fiction", que ha cubierto todas las expectativas que tenia puestas en el. ¿Quien coño se empeña en decir que el rock and roll ha muerto?.

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