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jueves, 19 de septiembre de 2013

TASTE - LIVE AT THE ISLE OF WIGHT


Ayer comencé a ver en la tele la serie Revolution. Y la verdad, es que al final, terminé viendo los dos capítulos que pusieron. No es que me pareciese una locura, aun tendré que ver como se sigue desarrollando, aunque me dá la impresión, de que se van mostrando demasiadas cartas en tan solo dos episodios. En fin, una de las escenas que mas me gustó, fue cuando todo se acaba de ir a tomar por culo, uno de los tipos, saca el helado del congelador y se lo da a comer a su hija, y le dice algo así como, comelo despacio, saboreandolo, quiero que recuerdes siempre su sabor. Me dió que pensar, si ocurriese un apagón irreversible, que aniquilase este mundo moderno, para devolvernos a un estílo de vida propio de varios siglos atrás, y fuese consciente de que aquello era inminente, cual seria el último disco que pondria en mi tocadiscos, para llevarme el recuerdo de su sonido, en mis oidos, mi cerebro y en la piel.


 Es complicado, dificil. No sabria que disco elegir, y posiblemente, si no echase mano rapidamente a alguno de los que me viniesen rapidamente a la cabeza, se me iria el tiempo, pensando cual debia ser el último disco a disfrutar. ¿Imaginais un mundo sin música?, no puedo concebirlo, bueno realmente, seria sin música enlatada, porque los músicos podrian seguir tocando, aunque la electrificación solo fuese un recuerdo lejano. Cuantas historias quedarian aparcadas en un rincón de tener que abandonar los discos, con la tristeza de no poder volver a escucharlos, a vibrar con ellos, a revivir emociones revestidas de acordes. Como decia, no sé a ciencia cierta cual seria el último riff en llenar el aire con su presencia, pero posiblemente, Rory Gallagher seria una apuesta fuerte, y por que no, este impresionante directo con Taste, que quedó en forma de testamento.


El festival de la Isla de Wight, debia ser la respuesta europea a Woodstock, y como el festival norteamericano, estuvo lleno de músicos increibles y de problemas. Precisamente, allí descargaron Taste, la que iba a ser la última aparición como banda, antes de que Rory decidiese iniciar su carrera en solitario, dando al traste con uno de los power trio fundamentales del blues rock. Muchas veces pienso, que aunque todo el mundo reconoce el valor de Gallagher, olvida un poco a Taste, el valor que tenian tanto en el estudio como encima del escenario, pero según cuentan, su manager, además de estafarles mogollón de pasta, creó un ambiente insoportable entre Rory y sus dos compañeros, Charlie McCraken y John Wilson, lo hizo que 1970 diese al traste con la banda.

Un año después en el 71, saldria este disco, que demuestra que Taste encima del escenario eran una autentica bomba de relojeria, una sección rítmica increible y un Rory que con su guitarra dominaba el escenario a base de solos alucinantes y ese blues rock rápido y pesado. 6 temas quedaron registrados en esta grabación que se abre con la guitarra de Rory echando fuego en "What's going on", que suena brutal, crudo y directo. Le siguen diez minutos de paroxismo con "Sugar mama", es arranque de blues tan clásico, mientras Rory juguetea con su guitarra, antes de darnos una lección magistral y existencial sobre la vida, o la música, que al fin de cuentas viene a ser lo mismo.


A continuación "Morning sun", de nuevo con Rory dominando la situación y demostrando, que si los americanos tenian a Hendrix, que moriria pocos dias después, nosotros teniamos a Rory, es más, una vez preguntaron a Hendrix, que se sentia siendo el guitarrista mas grande del mundo. Y Hendrix contestó, no sé, preguntale a Rory Gallagher, y no seré yo quien discuta a Jimi. Suena "Sinner boy", con esa forma tan característica de tocar del irlandés, acelerandose hasta llegar al solo, y por supuesto, aunque no paro de hablar de su forma de tocar, no puedo olvidar su voz. De nuevo demostración divina de la mano de "I feel so good" y sus diez minutos, con solo de bateria incluido. A estas alturas, ya me da igual que venga un apagón o el puto apocalipsis.

 Se acaba el disco con "Catfish", de forma magistral, poniendo el punto final a una historia que duró tres años y dejó dos maravillosos discos de estudio, y dos directos, este y el archiconocido, "Live Taste". Está claro, que si supiese que una situación como la de la serie, se tornaria real, iba a ser dificil elegir un disco, pero para el último dia del mundo como lo conocemos, no desentonaria el último concierto de Taste, para marcharme hacia un mundo nuevo, con la guitarra de Rory Gallagher grabada en mi cerebro.


3 comentarios:

Orlando dijo...

En realidad no tiene nada que envidiar a Woodstock, tal vez sea
el segundo mejor , solo eso .

Addison de Witt dijo...

Taste era una perfecta conjunción de elementos musicomecanicos que formaban una maquina musical de poder ilimitado y en la Isla de Wight dejan clara constancia de ello, y encima quedo grabado para nuestro gozo...
Gran post tío.
Saludos.

Johnny dijo...

Lo tengo que oir este directo, my friend. No todo es Rory Gallagher, aunque a mí me gusta más en solitario, su etapa con Taste es muy interesante. Abrazo.

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