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jueves, 6 de febrero de 2014

MICHAEL SCHENKER TEMPLE OF ROCK - BRIDGE THE GAP


¿Que habeis pedido a los reyes magos?, bah, yo lo de siempre, pelis, discos, pelis, discos, pelis, discos y más espacio en casa jajaja, no en serio, si que he pedido eso. Vamos, en lo mismo que me gasto los cuartos el resto del año, solo que ultimamente de los reyes, he excluido los libros, quizás porque he vuelto a frecuentar la biblioteca, y aunque sigo comprando, he reducido mi presupuesto en ellos, porque no se donde poner tanto libro, eso es algo que me viene de familia. Hay quien me dice que venda unos cuantos, pero me cuesta la misma vida desprenderme de mis cosas, sobre todo las que considero casi íntimas, como son libros, pelis y discos. Hace unas semanas, terminé de leer Doctor Sueño, de Stephen King, igual ya os contaré por aquí que tal, a mi me ha enganchado muchísimo, pero claro, soy un die hard fan de King. El caso, es que, reconozco que la cantidad de ofertas que ponen en cuanto a pelis, en grandes superficies o en sitios como Amazon o Play.com, suelen ser un señuelo para mi. En cuanto a discos, suelo ir más a tiro hecho, la verdad.

Siempre he considerado que hay dos tipos de discos, los que te gustan y terminas enganchado a ellos, y los que aún antes de que salgan, sabes que te van a gustar, porque llevas escuchando a sus protagonistas toda la vida, porque tienen mil historias relacionadas con su música, y aunque al final, no consiga rellenar todas las expectativas, siempre buscas ese resquicio con el que seguir amando su música. Esto es así, el rock no es una ciencia cierta, no son matemáticas, se escucha con el oido y se disfruta con el corazón y con todos los sentidos, y bueno, la profesionalidad la dejo para aquel que tenga los conocimientos y habilidades suficientes, para hacer gala de ella, esto no es más que una diversión, otra forma de comunicación, una carrera de fondo para expresar gustos y disgustos, más allá de una objetividad que perdí hace muchísimo tiempo, cuando comprendí que en mi mundo, estaba de más.


Así que para mi, cada vez que Michael Schenker lanza un nuevo disco, es motivo de alegria. Es, fué y será mi guitarrista favorito junto a Rory, creo que ha pasado ya demasiado tiempo, para que ambos puedan ser desbancados de ese podium en los altares de mis estanterias de discos. Saber que sigue estando a punto sobre los escenarios, desde hace ya algún tiempo, y que sigue grabando es un plus. Que además, para este nuevo disco, junto a Wayne Findlay, que se ha convertido en fijo de hace ya bastante al lado del alemán, se reuna con dos viejos colegas de su hermano en Scorpions, si, Michael estuvo en Scorps, grabó Lovedrive y alguna cosilla más, pero siempre estuvo de paso, posiblemente excepto con U.F.O., nunca se sintió a gusto en la banda de nadie, así que rememorar viejos tiempos con Francis Buchholz y Herman Rarebell, es sin lugar a dudas un añadido. Y para la voz, un vocalista, para mi gusto buenisimo, como es Doogie White, que va dejando su buen hacer, allá por donde pasa.

¿Que encontrar en Bridge the gap?, pues ese viejo sonido hard rockero de Michael, de sus compañeros de correrias y que tanto me gustan. La intro "Neptune rising" te introduce rapidamente de la mano de la guitarra de Michael en  "Where the wild wind blows", con una base rítmica muy pesada, potente, muy heavy, a lo que ayuda la forma de cantar de Doogie. Rapidamente, mi mente vuela a la primera mitad de los 80, sobre todo con ese estribillo. Schenker sigue en forma, la mejor muestra, ese riff de "Horizons", muy hard rockera, donde la voz de White y la melodia, me recuerda vagamente en la estrofa a Biff Byford. "Lord of the lost and lonely" vuelve a tener a Michael demostrando que sigue en muy buena forma, y ese parte antes de llegar al estribillo con su sonido épico, le da muchísima fuerza al tema.


Muy hard rockera es "Rock and roll symphony", con una contundente base rítmica, unos fraseos buenísimos de Schenker y White aportando esas melodias, le hacen otra gran canción. "To live for the king" tiene cierto aire Rainbow, sobre todo, por la forma de cantar de Doogie White, que se asemeja al añorado Ronnie James Dio, mientras la música mantiene ese sonido de hard rock clásico que tanto hay encerrado en este disco. A más velocidad arranca "Land of the thunder", donde la bandas suena como un trueno, dicho sea de paso, con una canción directa, y un estribillo melódico, amén, de las partes de guitarras de Schenker, destacadas en todo el disco. "Temple of the holy" vuelve a esa grandilocuencia, a ese ambiente èpico, haciendo flotar en el ambiente esos tiempos donde la instrumentación era tan importante, donde la musicalidad tenia la última palabra, al que añadir un solo marca de la casa.

No os perdais "Shine on", desde ese comienzo con la guitarra, ese riff fortísimo, de nuevo esa querencia de White por RJD en su forma de cantar, y toda la calidad que son capaces de sacar esta serie de músicos curtidos en mil batallas, con Francis y Herman rememorando grandes tiempos y la siempre inestimable ayuda de Wayne. Temazo. No estoy comentando nada, o casi nada, sobre los solos del hacha alemán, pero que decir a estas alturas que no os podais imaginar de lo que sale de esos dedos. Escuchad el comienzo de "Bidges we have burned", seguro que os resulta familiar, para dar paso de nuevo, a ese sentimiento de grandeza que inunda para bien este "Bridge the gap".


"Because you lied" tiene un riff enorme, con la bateria pegando fuerte, y un sonido más moderno en el tratamiento de las voces, que casi se convierte en un instrumento más que golpea fuerte, mientras Schenker se adorna como solo él es capaz de hacer. "Black moon rising", también posee un riff contundente, mientras la voz de White la convierte en uno de esos temas himnos que tanto se daban a principio de los ochenta y final de los setenta. Cierra el disco "Dance for the piper", otro cañonazo hard rockero, de gran altura y ese estribillo que recuerda a aquellos antiguos tiempos de la formación de Schenker, cuando se codeaba con los grandes del panorama hard rockero.

Sin dudas, este "Bridge the gap" es un grandísimo disco, con ese sello añejo, que Michael tiene todo el derecho a reivindicar, ya que él formó parte de su creación y su grandeza. La labor de Herman y Francis es para enmarcar, como era de esperar. Wayne es el complemento perfecto para el guitarrista, y Doogie White hace un trabajo a las voces buenísimo, si corrieran otros tiempos, este tipo seria uno de los grandes, sin lugar a dudas. ¿Que deciros de mi admirado Michael?, que sigue tocando como los dioses, que sus riffs, fraseos y punteos me siguen emocionando y poniendo la  piel de gallina, y aunque en estos tiempos, muchos pasen de largo por este disco, yo seguiré disfrutando.


3 comentarios:

Orlando dijo...

Creo que es amigo de Armando de Castro, y no sé si habrán coincidido
en algún festival .

Rockologia Twit dijo...

Muy buen comentario, como no podía ser de otro modo. A mí también me ha gustado mucho, el que más en mucho, mucho tiempo.

bernardo de andres herrero dijo...

Le echare un vistazo. Entiendo lo de los dos tipos de discos lo malo es que ser un fan muchas vecés me he llevado muchos chascos por tanto dado el precio de los discos me guió más por recomendaciones de gente como tú

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