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martes, 18 de noviembre de 2014

RAGE AGAINST THE MACHINE - U.S.A. 1993


El mundo del metal se convulsionó en los noventa, gente cansada de las fórmulas más tradicionales, buscó una nueva vía de paso. Eso por un lado. También por otro, al igual que la década anterior, bandas de hardcore, habían buscado su acomodo en sonidos más metálicos, cruzando y demoliendo la frontera existente entre punk y metal, en los 90, se atravesaron otros muros. Gente que en el barrio, convivía tanto con el rock por un lado, como con el hip hop por otro, comenzaron a fusionar sin miedo, acercando la crudeza de ambos estilos, buscando escapar de la intransigencia en la que ambos mundos se movían. Anthrax, que ya habían demostrado su capacidad para aunar sus influencias de hardcore y metal, medio en broma, medio en serio, con aquel "I'm the man", abrieron una pequeña mirilla para que muchos se interesasen en el otro lado del barrio.


Otros como Beastie Boys, se mostraban como un puñado de blancos haciendo música de negros y acercándose a su vez, a la música de blancos. Aerosmith y Run DMC, también aportaban su grano de arena, aunque a muchos les pareciese simplemente anecdótica, y Faith No More o RHCP, comenzaban a mostrar la convergencia como algo natural, no forzado. Aquello hizo que muchos, pusiésemos nuestros ojos, o más bien, oídos, en bandas como Public Enemy, por ejemplo. Y es que los noventa, fueron mucho más, aunque algunos se empeñen en emparentarlos, única y exclusivamente, con el grunge. Los 90, en sus primeros años, fueron patrimonio del hard rock, aunque todos los asocien a Nirvana, Pearl Jam o Soundgarden, que se llevarían más tarde la gloria. Pero los 90, también pertenecen a Deftones, Pantera, Limp Bizkit o Korn. Y a Nine Inch Nails, Pantera, White Zombie o Marilyn Manson.


Tampoco puedo olvidar a Rage Against The Machine. Tras su primer disco en el 92, todo el mundo comenzó a hablar de ellos, se convirtieron en la gran esperanza blanca. Revistas ávidas de apuntarse a las nuevas corrientes, para no perder comba, alababan su irrupción, como tantas otras veces, hicieron con otros tantos, mientras la suerte estaba de su lado. Era imposible no despertarte la curiosidad. Mi primera toma de contacto con la banda, no fue a través de su aclamado disco debut, sino de un bootleg, que pillé, si no recuerdo mal, en cinta, tirado de precio, en el añorado BID Discoplay. No recuerdo cuanto me costó, pero si que estaba tirado de precio, mucho más que su disco, y como en esos días, te arriesgabas, al no poder escuchar en Youtube o Spotify, a dejarte la pasta en algo que te hiciese arrepentirte.

Este directo, grabado quien sabe donde, pues la cinta no traía información alguna, más allá del título de las canciones, fue editado en 1994 por un sello italiano, especializado en bootlegs. Y evidentemente, a pesar de las deficiencias del sonido, que se dan por hecho, se podía ver el hambre que tenían estos tipos, las ganas de ponerse ahí arriba, con un sonido corrosivo, donde el bajo tenía mucha preponderancia y la batería de Brad Wilk, llamó mi atención desde el primer momento. Trece canciones (aunque venga dos veces "Bullet in the head), arropadas por un vertiginoso arranque con "Killing in the name" a la que seguía "Bullet in the head" . Aquel primer disco, era el repertorio de la banda en esos días, convertido ya en clásico del grupo. Canciones como "Bombtrack", "Freedom" o "Take the power back" eran imprescindibles en su directo.


También aparecía "People of the sun" que incluirian en su segundo disco, "Evil Empire". Es verdad que nunca terminé de conectar con el sonido de la banda,  creo que su disco que más he escuchado, es aquel "Renegades", porque siempre me gustó el rollo que le daban a los covers. Hacía tiempo que no escuchaba esta vieja cinta, que posiblemente, no tienen ningún valor histórico, más allá de los die hard fans de la banda, pero que muestra, a unos tipos, que sabían lo que querían, y la mala leche que se gastaban sobre un escenario. En aquel ya lejano 1993, invitados a tocar en Lollapalooza, a modo de protesta, se subieron desnudos al escenario, con la boca tapada por cinta aislante, y en el pecho, cada uno de los miembros de la banda, escribió una de las cuatro letras de P.M.R.C., para denunciar a dicha organización. No tocaron aquel día, por lo que volvieron a Philadelphia, e hicieron un concierto gratuito en la ciudad. Así se las gastaban. Por cierto, os dejo un concierto de la banda, en esa misma ciudad, ese mismo año.




2 comentarios:

Larry Runner dijo...

Yo tenía ese bootleg de Rage Against The Machine! Conservo algunos de aquella época muy bestiales editados en italia. De los de Iron Maiden acabé consiguiendo información de dónde estaban grabados, pero tengo de algunas bandas más.

Los 90 fueron muy transgresores. Fue una época de mucha experimentación en el metal y aunque es la época que menos me gusta, tengo que reconocer que salieron unas cuantas joyas que aún hoy cuando las escucho me flipan mucho. Eso sí, no suelo pinchar casi nada de los 90 en casa.

Alex Palahniuk dijo...

Fue una gran década. Creo que mi favorita a nivel musical. Las bandas adquirieron ese compromiso que faltó en décadas pasadas y de ahí salieron cosas enormes.

Joder, los RATM, qué grandes; ese primer disco, con la fórmula de House of Pain, MC5, Black Sabbath, el Hardcore Punk de los ochenta era tremendo. Y menudo tema es Bombtrack. Lástima que se quemasen tan pronto.

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