Siempre he defendido que en el metal debe de haber dos líneas bien identificadas, una que muestre la evolución de un género que constantemente ha ido absorbiendo y desarrollando ideas, y otra que en sus distintas ramificaciones, mantiene estructuras bien definidas en base a identificar rápidamente su procedencia o raíz. Habrá quien prefiera decantarse por una u otra aunque como dije al principio, en mi caso ambas me parecen necesarias y en ningún momento creo que sean incompatibles la una con la otra, y que ambas colaboran a la revitalización de un género musical, donde la base musical personalizada en bandas ya asentadas gracias al paso del tiempo sigue siendo presentey a la vez se beneficia de la salida constante de nuevos grupos apostando fuerte de la mejor manera posible, a través de sus canciones. Un ejemplo claro es el de los canadienses Traveler, que se acogen a las enseñanzas más clásicas del heavy metal y que a través de este “Prequel to madness”, su tercer disco plantas sus canciones frente a tus oídos.
En Traveler podemos encontrar influencias de los primeros Iron Maiden o de aquel heavy/speed tanto en su variante alemana de los 80 con la referencia de unos Helloween pre-Keepers y unos Rage era “Perfect Man”,como se deja adivinar en una sobresaliente canción como es “Heavy hearts” o del que se ejecutaba al otro lado del Atlántico por sus compatriotas Exciter. Traveler gustan de aliar melodías y fuerza otorgando mucho protagonismo a las guitarras y contando como baza con la excepcional voz de Jean Pierre Abboud, capaz de amoldarse a distintos registros dentro de los cánones del heavy clasico en el que se mueven en todo momento las composiciones de este “Prequel to Madness” y salir airoso del envite en cada momento. Capaces de acelerarse y endurecerse en la canción que da nombre al disco e incluso recordar a unos primeros Queensryche -de nuevo la conexión Iron Maiden- más duros en “Vagrants of time” en introducir elementos más melódicos en “Fate”. Un disco excelente de heavy metal.


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