Gruff - Back to the roots (2026)



Después de un ligero momento de zozobra emocional hace ya tiempo, entendí que el blog era lugar exclusivo de mi forma de extender mi personalidad sin más pretensiones. Por eso existen bandas que cuando vuelves a tener noticias de ellos te invade una reconfortante sensación de alegría y no voy a negar que en mi caso, Gruff representa totalmente lo que acabo de describir y es que además de la particular afinidad que siento por su música, un blues rock grasiento, musculoso y poderoso que incide en el Rock como incendiario depósito de gasolina que hace que tu cuerpo se mueva al ritmo de la sangre que bombea tus arterias incitadas por la descarga eléctrica en forma de canciones. Y además de todo eso, Gruff es una banda que de una manera u otra siento imbricada a este blog superviviente de modas y delirios de grandeza, como si los de Pucela fuesen una de las las indispensables piezas que han construido este engranaje donde doy rienda suelta a mi deseo de escribir.

“Back to the roots” deja a las claras las intenciones de Gruff. Roberto, Jaime y los dos Oscars bucean en ese cruce de caminos polvoriento en el que el Blues y el Rock sellaron un pacto con el que llevar la electricidad a las raíces. Rory Gallagher, Johnny Winter, Canned Heat… base sagrada de la que partir para adentrarse en los sinuosos caminos más salvajes del Hard Rock que nunca ocultó donde nació a base de una potencia guitarrera magistralmente ejecutada y planificada y una contundente sección rítmica que autentifica una manera inexorable de convertir el sonido del disco en una declaración jurada de amor al Rock con querencia a asfalto y bares de carretera donde el humo se puede cortar con el filo de la navaja.

“Back to te roots” desde que arranca con el enérgico “Keep it up” no te permite bajar la guardia un segundo y desde luego no seré yo quien lo desee. Nos encontramos con puro rock and roll acelerado como una locomotora directa al infierno en “Summer night”, solos de guitarra para enmarcar en “Blood in the forest”, el hard rock festivo y macarra a lo Ted Nugent en “Dig your grave” o los efluvios boogie rock de “Dirt track” y su poderoso estribillo. Nombro la parte central del disco como podía hacer de principio a fin porque “Back to the roots” es pura dinamita, un disco que se disfruta una enormidad allá donde suene pero que además es el compañero de viaje perfecto para devorar kilómetros sin fin. ¡Bravo!.

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