Riff ajustados y apretados, como esfuerzos hercúleos por mantener la cordura en un mundo que viaja a la deriva con la vista puesta en el pasado reciente de más ingrato recuerdo por mucho que pretendan pasarlo por el taller para un recurrente trabajo de chapa y pintura. Ritmos frenéticos como respuestas de acción inmediata contra tanto redactor de leyes de pureza que afortunadamente te dejan fuera de su auto gestionado catecismo. Rabia, sudor y risas como banderas de libertad que rompan grilletes. Ritmos, más ritmos, guitarras que escupan riffs, baterías y bajos que empujen corazones contra el pecho, y lo que haga falta que las fronteras se hicieron para ser ignoradas, señoras y señores:Máquina - Body transmission (2026)
Desde Portugal llegan Máquina dispuestos a transgredir cualquier ley sagrada del Rock and Roll a base de musculosos riffs de guitarras y bases programadas que imbrican la música electrónica y la distorsión desaforada del Hard Rock prístino. Voces como efectos sonoros que encajan en las canciones aportando rabia y violencia programada contra los caminos estrechos que no conducen a ningún lado. El trío de Lisboa no teme ni le preocupa nada que no sea llevar a las pistas de bailes de los clubs -“Pressure/Pleasure”, una onírica rave envuelta en ácido- la fuerza del Krautrock o del Metal como extensión de unas canciones de porte industrial en las que la voz se transforma en otra secuencia más, otro efecto señalador de un punk futuro y futurista inmerso en un nihilista mundo de máquinas e inteligencias artificiales contando lo que quieren escuchar a sus impávidos acólitos. Ritmos pesados, repetitivos, forzados al límite sin dejar que se rompan fluyen de la mente de Maquina para crear un híbrido de música electrónica y Rock poderoso que mira sin desdén ninguna opción -escucha esas guitarras de “Bizarro”, puro Metal- ni precedente en las que la idea de llevar a cabo la mezcolanza de dos mundos que hace ya mucho comprendimos que no eran incompatibles. Nota: 9/10
Masa- Enajena (2024)
Cosa de dos, dicen cuentan. De El Puerto a Sevilla ignoró si lo dice alguna canción pero es el puente que cruzan Masa del origen al presente. Tras el dúo de distorsiones y melodías entrelazadas se encuentran Nur Wong (Furia Trinidad) a la voz y guitarras y Nello -Daniel Escortell (Glazz, DMBK)- a la batería como proyecto que va tomando forma cocido a fuego lento y que he conocido de la mano del propio Escortell. Melodía y fuerza, del Post Rock alas orillas del Metal, de la limpieza vocal a la “suciedad” de la guitarra y la sincronización de la batería, efluvios pop, armonías vocales dulces que abren la puerta al infierno del riff con reminiscencias de Iommi en “Todavia no”. Y es que “Enajena” se presenta sin complejos ni inhibiciones, capaz de sonar inocente a la par que ácido, como las dos caras de un espejo que deciden eliminar dimensiones para convertirse en uno solo. Un disco para escuchar sin miedo al riesgo.
Fleshgod Apocalypse - “Opera” (2024)
Hablando de riesgo, he escuchado alguna vez a algún incauto afirmar, seguramente con clara intención y sorna, que el Metal es un género que no arriesga. Bendita ignorancia que se alimenta de perjuicios. Que pregunten a los italianos Fleshgod Apocalypse que con su hasta ahora último disco, “Opera”, realizaron un giro de tuerca llevando más allá su concepto de aplicar estructuras sinfónicas al Death Metal construyendo una inmensa obra donde la teatralidad inóspita y oscura que envuelve al disco toma la agresividad y la inquieta belleza como principales protagonistas de un disco donde ambos mundos presumiblemente opuestos conviven e interactúan de tal manera que se convierten en inseparables compañeros de viaje cuya unión solo puede llegar a buen fin. Los elementos sinfónicos, con su claridad y ampulosidad se funden en la brutalidad intrínseca del Metal Extremo, combinando dos universos que se niegan en el interior de “Opera” a ser paralelos. Nos queda la duda de cuál será el próximo paso de los italianos, si “Opera” se trata de un camino momentáneo sin retorno o un hecho en el tiempo, pero lo que está claro es que ha dejado el listón muy alto.




Comentarios