SCORPIONS - Rock believer

La discografía de Scorpions hasta "World Wide Live" me parece impoluta, un auténtico caballo ganador. Siempre he preferido su época más 80, con Matthias Jabs en las guitarras, aunque debo reconocer que hace unos meses revisité a fondo los discos de los 70 de los alemanes y se equilibró la balanza, o al menos casi. A día de hoy, tal vez por afinidad personal, sigo prefiriendo discos como "Blackout" o "Love at first Sting" sobre todas las cosas. A partir brutal doble directo que publicasen en 1985 no he terminado de conectar con lo que ofrecían a excepción de "Sting in the tail", el último disco que he disfrutado de Scorpions. 

Entre eso, y esa eterna despedida que parecen haberse marcado en la que llevan inmersos no se ya cuanto tiempo, reconozco que sentía bastante pereza en acercarme a este nuevo disco de Maine, Schenker, Jabbs, Mąciwoda y Dee. Pero lo que son las cosas, un comentario en Facebook de Sergio Martos, vocalista de Schizophrenic Spacers me despertó un interés aletargado por la desgana y el hastío que a veces, sin razón concreta uno acaba desarrollando hacia ciertas bandas o periodos discográficos de estas. 


Lo primero que debo decir es que la portada me parece maravillosa. Desprende mucha fuerza y además es Scorpions 100%, es más, por asociación de ideas, nada mas verla me ha venido a la cabeza la de "Blackout". Pero es que además este disco y "Love at first Sting" recurren a mí memoria una y otra vez mientras suenan las canciones de estos Scorpions de 2022. Klaus Maine es inconfundible. Tal vez no sea uno de esos vocalistas, al menos para mí, prodigiosos que ha dado el hard rock, pero la personalidad de su voz es algo que le hace reconocible desde el primer instante. Otra de las cosas que me han sorprendido para bien es el sonido de guitarras. Me esperaba a unos Scorpions sosegados, craso error, los alemanes rockean de lo lindo. Para muestra un botón, ese riff trotón que nos asalta en "Gas in the tank", la canción que abre el disco y que es puro hard rock. Sin desfallecer nos encontramos con "Roots in my boots", muy a los Scorpions de 1984, una canción que hereda maneras de clásicos como "Big City nights".

Sufro una obsesión permanente con una canción, "Rock Bottom" de U.F.O. y es que encuentro similitudes en muchos riffs con aquel que construyese Michael Schenker. Pues bien, me pasa con "Knock' em dead" y su riff. ¡Cómo echaba de menos una canción como "Rock Believe"!. Si amigos, un himno de estadios, que gritar y corear, con una letra, tal vez insulsa para algunos, pero que reafirma esa necesidad de pensar que el rock es algo más que música, que es una manera de vivir. Canción marca de la casa, y si, termino desgañitado cantando aquello de "No one can take your dreams away, in the ruins of their souls, you saw the beauty of it all, simply a generation change. How our father came to steal, but we came back to make you feel, our love in every song we play". Hace tiempo alguien me dijo que era un tipo raro y le contesté, que lo que nunca querría ser es como él, y quizás por eso se me hacen tan especiales este tipo de canciones.



"Shining of your soul" apunta por la forma de cantar de Maine a los tiempos de "Blackout" pero ese ritmo que le imprimen es quizás el que menos me ha llegado de todo el disco, tal vez porque coincide con la subida de adrenalina que me produce "Rock Believer" y quizás se parezca a lo que tenía pensado que tal vez pudiesen ser los Scorpions actuales y que no deseaba que fuesen. Pero afortunadamente no es más que un pequeño bajón en el camino, porque remontan con "Seventh Sun", que aún siendo un medio tiempo, reside en él una fuerza implícita a la que ayuda ese bajo tan pronunciado. Vuelven a rugir las guitarras, incluso con una tonalidad más heavy en la oscura "Hot and Cold", quizás lo mejor de la canción ya que en líneas generales vuelve a bajar el listón, que lo estaban colocando a muy buen nivel. "When I lay my bones to rest" es puro Rock And Roll acelerado, divertido, directo. ¡Bien por Scorpions!. 

Continua la fuerza con "Peacemaker", sonido hard n heavy, guitarras poderosas y omnipresentes, el bajo ayudando a ello y la potencia que siempre imprime Mickey Dee a la batería, junto a un buen estribillo. Turno para otro medio tiempo, "Call of the Wild", que suena muy, pero que muy bien, aprovechando la fuerza que imprime la guitarra y adoptando un sonido clásico del que ellos son parte también. Por cierto, esta canción me ha traído a la cabeza aquel "Follow the night" de M.S.G. cuando se reconvirtieron en McAuley Schenker Group - que vuelven a serlo, más o menos - o en Madison Square Garden como solía decir en las entrevistas Michael Schenker. En un disco de Scorpions no puede faltar una balada. Tal vez se ha convertido en una especie de maldición, pero oye, así son las cosas. Esta vez la utilizan para cerrar el disco y se llama "What you know (Where you come from)". Hacer comparaciones a estas alturas no merecen la pena, más cuando alguna de las baladas de Scorpions han sido manoseadas tanto, que hemos terminado hastiados de ellas. Pero "What you know (Where you come from)" cumple, y desde luego suena a Scorpions por los cuatro costados.

Si os hacéis con la edición Deluxe, os vais a encontrar tres canciones más, que mira, con el precio que le ponen últimamente a algunos discos, pues igual os merece la pena. "Unleash the beast" no es ninguna maravilla aunque encierra algunos detalles bastante interesantes. Por eso es un track pensareis. Pues si. "Crossing Borders" posee cierto encanto con ese rollo rock americano. "Shoot for your heart" es hard rock del de siempre con mucha importancia en la melodía de voz y sonido directo. Luego un par de versiones de la misma canción, "When tomorrow comes", una muy rockera, con un enfoque más actual que puede descolocar en un disco en el que los alemanes han tratado de revivir viejos momentos de gloria para luego presentarla en formato acústico. Lo dicho, un disco del que no esperaba nada, quizás por desidia y que al final me ha terminado gustando mucho, y que excepto un par de canciones, me parece a un nivel muy alto. Curioso, pero entre mis favoritos de este año se colocan el de Saxon y ahora el de Scorpions. Y falta por salir el de Judas Priest, así que no puede evitar que una maliciosa sonrisa se instale en mi cara.

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