“Punching the sky”, su hasta ahora última “resurrección” en 2020 fue un pildorazo directo a la espina dorsal de unos músicos que se saben capacitados para entregar grandes canciones. Seis años después, vuelven a resurgir buscando un sonido más actual y eso no siempre sale bien, o porque los músicos no son capaces de dar con la tecla adecuada o mejor dicho, tratar de adaptarse a sonoridades novedosas sin por ello sacrificar su identidad o bien, porque somos los fans los que no terminamos de digerir dicho paso. ¿Cuál es el caso de “Emotion Factory Reset”?. Desde luego el primero no, Armored Saint sigue siendo una fabulosa banda de Heavy Metal aunque para esta vez haya relegado su lado más “agresivo” a favor de un sonido más dinámico. Armored Saint no pretenden a estas alturas de la vida ser Falling in Reverse, ni tan siquiera Avenger Sevenfold, su concepto de Heavy Metal actual pasa por no repetir viejos esquemas -o al menos de manera demasiado acusada- de la “escuela norteamericana” de décadas anteriores de la que son parte fundamental.
Entonces, ¿donde acusan estos cambios?. Principalmente en la producción y por supuesto en la introducción de elementos melódicos que brillan con luz propia. Conocemos de sobra la calidad y recursos de John Bush, que lleva a buen puerto con su registro unas canciones comandadas por las guitarras de Phil Sandoval y Jeff Duncan que se esmeran en los riffs y solos. También copa protagonismo el bajo de Joey Vera que a veces suena en primera plana y escapa de la “simple” tarea de secundar a un siempre fantástico Pete Sandoval. En “Emotional Factory Reset” encontramos acercamientos al Hard Rock, -“Buckeye”, “It’s a Buzzkill”- canciones que escapan del Metal más ortodoxo -“Ladders and Slides”, “Bottom Feeder”- y por supuesto no faltan reivindicaciones del Heavy Metal norteamericano. Quizás no sea su mejor disco pero sin duda si un muy buen trabajo que gana con cada escucha.

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