La vida más que una autopista sin destino definido es una noria chirriante capaz de hacer rozar tus pies con el suelo para a continuación colocarte en lo más alto y sin avisar volver al punto de partida. La vida es esa cosa que pasa a velocidad de vértigo mientras te refugias en la añoranza en vez de montar a su lomo y capear el temporal de la mejor manera. Es preferible arrepentirse de haber tomado una mala decisión que hacerlo por no haber pecado de indecisión, las culpas se expían con otras mientras que las dudas no se las lleva el viento sino que se van acumulando como carga pesada que no terminas sabiendo dónde descargar. Y es prefiero errar mil veces con la conciencia tranquila porque si lo hice, fue con la convicción de que tomaba la decisión correcta. Guardar es como un árbol que cae en medio de un bosque solitario, es preferible el desgaste natural de la exposición pública.
No sé si la honradez es cualitativa o cuantitativa pero quiero pensar que soy capaz de discernir a quien la lleva como piel sin necesidad de presumir de ella -aunque me exponga a pegar con el pecho contra el agua- para mostrar su juego. Bryan Adams siempre me pareció de esos tipos, sus canciones han sido -y siguen siendo- verdades desnudas. Mientras espero su nuevo disco que debe anidar en mis sentidos el próximo día 6 de noviembre que curiosamente coincide con mi 54 cumpleaños, me meto entre pecho y espalda a la par que reflexiono sobre las idas y venidas diarias, este “Tough Town” una fabulosa excusa para reunir un puñado de canciones que se escondían entre caras B, inéditas para algún recopilatorio, sencillos digitales, bonus o participaciones sonoras en el cine.
La siempre reconocible voz del canadiense destaca entre la sutileza de canciones como “Please stay”, que bien podría interpretar Lenny Kravitz o “Someone’ s daughter, someone’s son”. La querencia por The Beatles que se constata en la declaración de conciencia explícita de “What if there were no sides at all”, el energético power pop de “Sometimes you lose before you win”, el rock made in Adams de los últimos tiempos de “You’re awesome” o el de siempre con “Tonight on Babylon”, una canción que a pesar de ser un rollo rock más electrónica en su acepción original, Adams le ha dando una vuelta de tuerca fantástica en esta re grabación convirtiéndola en mi favourite del disco o “Nothing we can’t do that can’t be done” que tiene un rollo a ese rock potente de los 90 de por ejemplo los escoceses Gun.
En definitiva, una fantástica oportunidad de recopilar canciones de Bryan Adams diseminadas, rescatarlas de esas playlist que creabas con ellas y pasar las al formato físico que seguimos idolatrando por mucho que el tiempo aparece y el progreso tecnológico avance inexorable.

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